Elecciones en el Chaco

Después de más de una década en el debate nacional y cuatro de palpitaciones, se consolidaba el documento que regulará el desarrollo regional y que da sustento legal para tomar las decisiones pertinentes para ordenar la casa en casa y no desde lejos. El proceso para diseñar y remitir el...

Después de más de una década en el debate nacional y cuatro de palpitaciones, se consolidaba el documento que regulará el desarrollo regional y que da sustento legal para tomar las decisiones pertinentes para ordenar la casa en casa y no desde lejos. El proceso para diseñar y remitir el Estatuto Regional al Tribunal Constitucional Plurinacional para su compatibilización con la Constitución Política del Estado no fue un proceso popular con consultas ciudadanas y debate público. La excepcionalidad del Chaco, que desde su bravura había conseguido agilizar leyes e instrumentos que permitieran iniciar la gestión autónoma, como la Ley 3038, hizo que en la redacción del Estatuto primara la necesidad de hacer la costumbre Ley y no viceversa. Las tres secciones de la provincia contaban con su 15 por ciento de la renta petrolera del Departamento de Tarija y el Estatuto logró blindar esa práctica.En nombre del “Estatuto Posible”, los actores chaqueños pidieron el voto para un documento que contiene errores de concepción, pues pese a que se reconoce una Máxima Autoridad Ejecutiva, su tuición queda recortada a la circunscripción de Yacuiba, ya que las otras dos cuentan con sus Ejecutivos de Desarrollo, y sobre todo, a su 15 por ciento.El “Estatuto Posible” deja a la suerte y la negociación coyuntural la forma en la que se financiarán, por ejemplo, los proyectos de interés regional, como el Hospital de tercer nivel u otros como el Parque Industrial o la solución integral a los problemas que genera la sequía. Los equilibrios y las aspiraciones políticas pueden frustrar los sueños comunes, más si las autoridades no se elegirán en plancha, sino por separado, y posiblemente, por oposición.Siendo estos conflictos prioritarios de resolver, los actores políticos chaqueños se han envuelto en la enésima batalla de poder. La Asamblea Regional, extremadamente vulnerable al poder de los actuales subgobernadores, dependientes de la Autonomía Departamental, ha viabilizado una Ley que deja en manos de la Asamblea Plurinacional de Bolivia la definición de la ruta crítica y la homologación de los actuales subgobernadores como ejecutivos. Eso sí, se reserva la potestad de definir quién será la MAE, a pesar de que en el Estatuto se sobre entiende que será el de Yacuiba, ya que las otras dos secciones cuentan con su propio Ejecutivo de Desarrollo.El Chaco, en plena crisis económica y más impactado que el conjunto del Estado, ha perdido un valioso tiempo en estas confrontaciones sin que se tenga claro cuál será el camino, mientras que se aplaza hasta 2020 la aplicación plena del Estatuto y sus bondades, cuando las autoridades dejen de ser transitorias. El enfrentamiento entre los partidarios de una opción y otra no parece que vaya a terminar en el corto plazo. En democracia, las dificultades políticas deben resolverse en las ánforas y la actual coyuntura no parece invitar a otra opción que convocar una elección que permita de una vez por todas marcar una hoja de ruta que permita al Chaco avanzar hacia sus aspiraciones de desarrollo y bienestar, dejando atrás las viejas excusas del centralismo y el olvido sistemático.


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