Plaga de langostas

Cabezas, El Torno y Pailón que denunciaron que el azote puso en serio riesgo la producción de maíz, sorgo y pasto, principalmente.“La situación es muy preocupante en nuestra región. Ya son 800 las hectáreas afectadas en nuestro municipio por la invasión de ‘tucuras’, estamos...

Cabezas, El Torno y Pailón que denunciaron que el azote puso en serio riesgo la producción de maíz, sorgo y pasto, principalmente.“La situación es muy preocupante en nuestra región. Ya son 800 las hectáreas afectadas en nuestro municipio por la invasión de ‘tucuras’, estamos fumigando, pero se siguen multiplicando y se dispersan a los municipios de El Torno y Pailón”, señaló este fin se semana el alcalde de Cabezas, Rodolfo Vallejos, en declaraciones a la prensa.Una vez conocida la denuncia, avionetas del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) fumigaron con insecticidas las zonas afectadas por la plaga, pero cada día aparecen más insectos que se internan en el monte durante el día y salen por las noches para arrasar con los cultivos.“Fumigamos las dosis recomendadas pero vuelven a salir, se internan en el monte de día, pero salen por las noches y su avance es de 20 kilómetros por día. Es difícil porque vuelan a 200 metros de altura”, relató Vallejos.Los avicultores de la zona pidieron una pausa en las fumigaciones para retirar sus colmenas y evitar que sus abejas mueran. Sólo en el municipio de Cabezas existen más de 500 colmenas, cada una con al menos 10 mil abejas que podrían morir con la fumigación si no se toman las precauciones necesarias.Las langostas son insectos con una gran capacidad de reproducción y facilidad para migrar de un lugar a otro, y al formar plagas representan un peligro devastador para la vegetación y las plantaciones de oleaginosas, ya que los voraces insectos consumen el equivalente a su propio peso en comida cada día.Según estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), si esa cifra se multiplica por millones de langostas, equivale a la misma cantidad diaria de alimentos ingeridos por unas 35.000 personas.Por eso, a través del tiempo se han hecho repetidos intentos para eliminar estas bandadas de dañinos insectos, ya sea mediante el ruido, el humo o enterrando y quemando sus enjambres, pero estas medidas no han tenido mucho éxito.Como nubes compuestas por millones de individuos –que se extienden a veces por cientos de kilómetros–, las langostas arrasaban todo lo que encuentran a su paso, atenidos a la supremacía numérica.Sin embargo, el uso de pesticidas a gran escala supone un riesgo para la salud humana y el medio ambiente, por lo que los científicos han desarrollado pesticidas biológicos que, junto a una mejor vigilancia e información, podrían hacer que el combate contra las langostas tome un nuevo giro y reduzca el uso de pesticidas químicos.Ahora bien, los entomólogos aseguran que la erradicación de la especie no soluciona el problema que representa la plaga de langostas y, por lo tanto, recomiendan que hay controlar la especie hasta que el número de individuos por área esté por debajo del nivel de riesgo.Según la FAO, es importante utilizar los tratamientos fitosanitarios antes de que se produzca el cambio de fase del insecto, de su habitual comportamiento solitario a gregario, momento en el que empiezan a multiplicarse por encima de lo normal, se concentran en una zona y forman una temible plaga.La situación de los productores se complica conforme pasan los días, porque las langostas ocasionan daños royendo las hojas, las flores, los frutos, las simientes, las cortezas o los brotes de las plantas, e incluso pueden romper las ramas de los árboles cuando se posan en masa. Es decir, son insectos altamente destructivos.El mayor efecto económico directo de una plaga de langostas es la pérdida de la producción o la menor eficiencia de la misma, ya se trate de cultivos o de animales, lo que reduce los ingresos agrícolas. Además, los efectos de una menor productividad de los cultivos pueden ser de larga data, la infestación puede afectar las tasas de fertilización y los plaguicidas pueden dañar la fertilidad del suelo y el agua, aunque en estos momentos son la única opción.En ese contexto, es imprescindible que autoridades y dirigentes de los agro productores cruceños sumen esfuerzos –tanto económicos como logísticos– y enfrenten de manera más eficiente la plaga de voraces insectos que amenaza con devastar la producción agrícola y pecuaria en ese departamento.


Más del autor