Un Bicentenario que una

Con suerte se pondrán un puñado de piedras fundamentales de futuro incierto; pues algunas de ellas ya han sido negadas en el Plan Operativo de este año por el Ministerio de Planificación.Cuando hubo recursos, nadie tomó en cuenta la efeméride en la planificación; cuando ya no hubo tampoco...

Con suerte se pondrán un puñado de piedras fundamentales de futuro incierto; pues algunas de ellas ya han sido negadas en el Plan Operativo de este año por el Ministerio de Planificación.Cuando hubo recursos, nadie tomó en cuenta la efeméride en la planificación; cuando ya no hubo tampoco valió la pena forzar. El campo de La Tablada, el lugar donde se desarrolló la batalla épica con la que los habitantes de estos pagos expulsaron a los españoles y que se toma como inicio de la cuenta de los años de libertad es poco más que un terreno baldío y abandonado amenazado por los loteadores.Más allá de las obras y tomando en cuenta que lo más importante que tiene Tarija son sus habitantes, la Comisión Técnica del Bicentenario ha preparado un extenso programa de actos y eventos culturales y educativos que potencien el aprendizaje y también la producción artística e intelectual. El programa contempla desde concursos de novela y audiovisuales hasta festivales de teatro y cine o encuentros de muralistas. Por supuesto no va a faltar todo lo relacionado a la música y danza.El programa también contempla un trabajo intenso y cercano con los más pequeños, un programa educativo complementario al de la educación regular que permita profundizar en cada unidad educativa los contenidos de la gesta libertaria y el papel histórico.La Comisión también ha previsto un trabajo esquemático para organizar la producción literaria, particularmente la relacionada a la historia del departamento. Con la reproducción de obras y un Congreso de Historiadores se determinará una especie de historia oficial, incluida la historia política, del departamento si es que tal cosa es posible.En el marco del Bicentenario, y para que la oportunidad no se limite exclusivamente a las añoranzas del pasado sino que sirva para repensar el futuro, también se contemplan una serie de charlas/debates que contribuyan a marcar una especie de hoja de ruta para después del 2017.No hay duda de que celebrar una fecha de la relevancia de un Bicentenario es una oportunidad para profundizar en el pasado y para imaginar un futuro próspero y mejor. En 200 años Tarija ha conseguido convertirse en un enclave vital en el corazón de Sudamérica, en el sur de Bolivia. En una región sufrida y servicial, que ha entregado sus esfuerzos al desarrollo del país, con especial incidencia en lo que va de siglo.El Bicentenario debe servir sobre todo para unir, para reencontrarse y calibrar los éxitos de estar juntos, para repasar sin apasionamientos los errores y los aciertos. Tarija no ha logrado incluir su demanda autonómica histórica, demasiadas veces traicionada desde dentro y desde fuera, en las derivas de Gobiernos que optaron por las mayorías populares para consolidar su propia hegemonía. Tampoco ha logrado convencer de que la demanda autonómica es una forma de construir Estado, sobre todo en las fronteras, atendiendo más de cerca a los de abajo y no de consolidar élites paralelas en microrregiones.En un mundo en redefinición como el que vivimos, el Bicentenario es una oportunidad para acercar posiciones y mirar al futuro con optimismo y energías recargadas. Lo importante es  que cada uno ponga de su parte.


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