Carreteras que perdonan

Cerca de 3.400 personas pierden la vida diariamente en el mundo en accidentes de tránsito, una cifra “inaceptablemente elevada” tal como lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Las tasas de accidentalidad en Bolivia son muy altas en comparación con los países en que...

Cerca de 3.400 personas pierden la vida diariamente en el mundo en accidentes de tránsito, una cifra “inaceptablemente elevada” tal como lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). 


Las tasas de accidentalidad en Bolivia son muy altas en comparación con los países en que más atención se le ha dado a la seguridad vial desde una perspectiva integral. Estos países han logrado una exitosa disminución anual de los fallecidos en carretera, pese al aumento de la población y de las flotas públicas. 


Sobresalen países como Canadá, Estados Unidos, Holanda, Suecia, Noruega, Australia, Nueva Zelanda; sin embargo, otros países en vías de desarrollo han hecho esfuerzos importantes, incluyendo naciones latinoamericanas tales como Colombia y Chile.


De acuerdo a expertos en el tema, tres factores principales influyen en la ocurrencia de accidentes de tránsito: el humano, el vehículo, y la infraestructura y su entorno. En Bolivia es fácil evidenciar que el factor humano incide en una gran parte de los accidentes de tránsito, y éste ha sido uno de los principales factores “de culpa” 


Son bien conocidas las acusaciones: “manejaba con exceso de velocidad” y “manejaba bajo los efectos del alcohol”. La alta velocidad y el alcohol efectivamente son un problema a nivel mundial; ningún país está exento. 


El ser humano comete errores, el ser humano es imprudente, pero surge la pregunta: ¿se debería pagar ese error con la muerte? Y aún más, ¿deberían pagar otras personas con la muerte el error de otro conductor imprudente? La respuesta es un contundente: ¡No!


Es por lo anterior que países como Holanda desde los años 60’s han reflexionado sobre este tema, lo cual ha llevado al concepto de “carreteras que perdonan”. Dicho concepto ha tomado más fuerza en este nuevo milenio y cada vez más países se han integrado a esta nueva forma de concebir y construir la infraestructura vial, centrada en el usuario y no en el vehículo. 


El objetivo es claro: reducir muertes en carretera y mitigar los daños. Los accidentes no van a dejar de ocurrir, ya que el error humano estará siempre presente, pero muchos mal llamados “accidentes” podrían evitarse con medidas integrales adecuadas.


¿Pero qué es una carretera que perdona? Es una nueva forma de pensamiento en el planeamiento y diseño de infraestructura vial. Las vías deben ser simples y el mensaje a los usuarios debe ser claro, no puede haber “sorpresas” en la vía que sometan al usuario a un riesgo mayor.


Una carretera que perdona brinda oportunidades al conductor para evitar un accidente o para minimizar las consecuencias en caso de que el accidente no pueda ser evitado. 


Una vez que se pierde el control del vehículo, ya pasa a segundo plano si el conductor se había quedado dormido, si iba con licor en la sangre, si iba con exceso de velocidad, o si simplemente trataba de esquivar un animal en la vía. El accidente puede igualmente ocurrir, pero las consecuencias podrían ser muy diferentes.


Las acciones dirigidas a educar al usuario y modificar su comportamiento son muy importantes; sin embargo, generalmente los resultados se ven a largo plazo. Por su parte, las acciones para mejorar la infraestructura vial y su entorno pueden ser inmediatas; únicamente se necesita una buena planificación de los recursos aun cuando son limitados, y ante todo, voluntad política. 


Algunos ejemplos que hacen que una carretera “perdone” y que le dé una segunda oportunidad a sus usuarios son sistemas de protección central y lateral adecuados, demarcación vial horizontal y señalización vertical siempre presentes y de una forma clara, superficies de rodamiento en buen estado, velocidades congruentes con el diseño geométrico de la vía, delineadores abatibles para controlar las zonas en donde se prohíbe el adelantamiento, espaldones con ancho adecuado, bandas sonoras en los espaldones, postes abatibles de señales de tránsito y de iluminación, carriles con ancho recomendado, zonas de descanso para vehículos pesados, entre muchos otros ejemplos. 


Según expertos, algunas de estas medidas son de bajo costo y fáciles de implementar, para otras se requiere mayor inversión y planificación, pero por algo hay que empezar. De igual manera hay medidas específicas para los usuarios vulnerables, principalmente peatones y ciclistas, dependiendo del entorno vial por el cual transiten.


Pero está claro que para dar este paso Bolivia también debe solucionar problemas fundamentales de construcción de caminos, mejorar el estado de los vehículos de transporte público y sobre todo concientizar a los choferes sobre su responsabilidad al frente del volante. 


Los países que están a la vanguardia de la seguridad vial se han sensibilizado y no culpabilizan únicamente al conductor. Una sociedad progresista busca brindar soluciones, planear y ejecutar acciones, analizar resultados, salvar vidas y mitigar daños; una sociedad conformista busca culpables e invisibiliza la responsabilidad del Estado de proveer una red vial segura para sus ciudadanos. Entonces, ¿qué país somos y qué país queremos ser?


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