Los chupamedias
Su pedido para que servidores públicos ya no le “chupen las tetillas” se viralizó en las redes sociales. Hubo tantas interpretaciones como el número de personas que opinaron sobre su contenido.No obstante, Morales tuvo el valor de admitir uno de los males que desde que asumió la...
Su pedido para que servidores públicos ya no le “chupen las tetillas” se viralizó en las redes sociales. Hubo tantas interpretaciones como el número de personas que opinaron sobre su contenido.No obstante, Morales tuvo el valor de admitir uno de los males que desde que asumió la Presidencia el 22 de enero de 2006 afecta la imagen de su gobierno: el llunk’erío. Es que los llunk’us, en vez de engrandecer la figura política de Evo, causan exactamente un efecto contrario. Por ellos un importante segmento de la población ve al Presidente como un personaje afecto a los aduladores, a los tira sacos o chupamedias.El Mandatario también desveló que existen servidores públicos que mediante las redes sociales descalifican la gestión de su gobierno y puso en duda que desempeñen con eficiencia las actividades laborales por las que cobran un sueldo del Estado.“Estamos viendo ahí por las redes sociales contra el Evo, contra el proceso. Ese que está protestando contra el proceso, pero es funcionario público. Qué va a trabajar pues, ha entrado a perjudicar, a hacernos quedar mal; perjudicar, que este gobierno fracase, es el ‘entrismo’ interno para que no haya buena gestión”, denunció.Ahora bien, desde la recuperación de la democracia el 10 de octubre de 1982, todas las administraciones gubernamentales tuvieron su cáfila de aduladores, de llunk’us, de lisonjeros o como se los llame.Es que el sistema político está lleno de oportunistas que están siempre en el poder, tienen la virtud de caer siempre de pie como el gato. Camaleones “que cambian de color según la ocasión…”, como reza una popular canción.Y el gobierno del presidente Morales no es la excepción. Es más, creemos que es la administración gubernamental en la que el llunk’erío se ha manifestado con toda su fuerza y en variadas formas.Desde los tirasacos que le amarraron los cordones de sus zapatos, pasando por los aduladores devenidos en escritores, hasta los oportunistas que sin el menor rubor se sumaron a su gobierno, asumieron cargos jerárquicos y se olvidaron que en su momento estuvieron entre los más acérrimos detractores de Evo Morales.El Jefe de Estado puso el dedo en la llaga, porque su gobierno tiene en su seno a un número indeterminado de aduladores, de llunk’us que han hecho de la lisonja un modo de vida, ganar poder a toda costa y despertar simpatías, no solamente de Morales sino de otras autoridades con poder de decisión.El adulador y oportunista cuenta con un innato olfato político que le permite dar pasos seguros para coronar sus ambiciones personales. Y mientras el proceso político goce de buena salud y las opciones estén a su alcance, no medirá recursos para allanar su camino, no sólo lisonjeando a sus jefes, sino a costa de honras y dignidades ajenas.Ahora bien, ¿no es muy tarde para que el presidente Morales haya llamado a depurar a los aduladores, tirasacos, chupamedias, lisonjeros y llunk’us de su gobierno?Sin duda es una tarea muy difícil, porque muchos han logrado escalar a posiciones políticas jerárquicas y algunos fungen como máxima autoridad en instituciones del Estado.Además, son el propio Presidente y el vicepresidente Álvaro García Linera quienes abrieron las puertas del proceso político que lideran a los zalameros y oportunistas, bajo el argumento de ‘derrotar e incorporar’ a los hasta entonces acérrimos adversarios políticos.Es cierto que algunos ex opositores se incorporaron al gobierno del MAS convencidos de que “el proceso de cambio es la mejor opción política para el país”, pero son la excepción que confirma la regla.Entonces, el desafío del presidente Morales es muy grande y por eso las dudas crecen y son enormes, porque primero habrá que identificar a los chupamedias y echarlos del gobierno después. Es decir, si la palabra del presidente Morales se cumple, en los últimos tres años del actual periodo constitucional quienes “chupan las tetillas” del Presidente deberían ser depurados y con ello no sólo ganaría el gobierno sino el sistema político.


