Míster Trump, no todos los musulmanes son terroristas
El decreto instituye una prohibición indefinida a la entrada de refugiados de Siria, país sumido en una guerra civil que hasta ha dejado cerca de cinco millones de refugiados; de los que Estados Unidos ha acogido a una ínfima parte: unos 12.000. La orden ejecutiva afecta también a ciudadanos...
El decreto instituye una prohibición indefinida a la entrada de refugiados de Siria, país sumido en una guerra civil que hasta ha dejado cerca de cinco millones de refugiados; de los que Estados Unidos ha acogido a una ínfima parte: unos 12.000. La orden ejecutiva afecta también a ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán y Yemen.Una portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos dijo que las medidas adoptadas incluyen a personas que cuentan con la residencia permanente o green card (tarjeta verde), lo que ha agravado la preocupación entre miles de residentes de los países citados.La restricción no afecta a los visados diplomáticos y se aplicará mientras se efectúa una revisión completa de los programas migratorios. El decreto rebaja a 50.000 el máximo número de refugiados que se aceptarán este año fiscal, casi la mitad que el año anterior.La solución es echar el cerrojo hasta que Estados Unidos “mejore” sus sistemas de control. “El presidente quiere mantener a terroristas islamistas radicales fuera de Estados Unidos”, dijo Trump en un acto solemne en el Pentágono, en el que el general James Mattis juró el cargo como Secretario de Defensa.El objetivo es “proteger al pueblo estadounidense de ataques de extranjeros admitidos en Estados Unidos”, por lo que Trump insistió en que “solo queremos a aquellos que apoyen a nuestro país y que quieran profundamente a nuestra gente”.El decreto no sólo provocó el enojo de viajeros árabes que lo calificaron como humillante y discriminatorio, sino que generó fuertes críticas por parte de aliados occidentales de Estados Unidos como Francia y Alemania, y de grupos árabes-estadounidenses y organizaciones de derechos humanos. No obstante que Trump ha repetido constantemente que bajo la Administración Obama supuestamente era “casi imposible” para los cristianos de Oriente Próximo entrar en Estados Unidos, mientras que los musulmanes tenían “las puertas abiertas”, los hechos cuestionan fuertemente los dichos del nuevo Presidente.Datos del Pew Research Center aseguran que durante 2016, Estados Unidos admitió casi el mismo número de cristianos (37.521) que de musulmanes (38.901) en su territorio.Y aunque el decreto no establece la creación de un registro de musulmanes da pasos en esa dirección, ya que ordena que en 180 días se haga público información sobre el número de extranjeros en Estados Unidos acusados o sentenciados por delitos de terrorismo. La idea de crear un registro de musulmanes es abusiva, arbitraria y xenófoba, porque discrimina a las personas por su nacionalidad y por la fe que profesan. Además, la prohibición de entrada de los musulmanes a Estados Unidos constituye una medida que alentará la propagación de la violencia y el extremismo de grupos islamistas radicales e incrementará exponencialmente sus actividades terroristas.En ese sentido, bajo el principio de reciprocidad, Irán también prohibió la entrada de estadounidenses a su territorio, a pocas horas de la orden ejecutiva que firmó Trump, cientos de pasajeros musulmanes no pudieron ingresar a Estados Unidos, fueron detenidos en los aeropuertos y deportados a sus países de origen.Según reportes de prensa, cuando preguntaron a los agentes de migración con quién deberían hablar para no ser detenidos y luego expulsados, la respuesta fue contundente: “con el presidente. Llamen al señor Trump”.Ahora bien, la prohibición del ingreso de musulmanes y la construcción de un muro en la frontera con México, no sólo viola los derechos humanos reconocidos universalmente, sino que agrava la crisis humanitaria de miles de migrantes que huyen de países intervenidos militarmente por Estados Unidos.Es muy deplorable que el virus del racismo y la xenofobia se haya instalado en la Casa Blanca y Trump ignore que no todos los musulmanes son terroristas ni todos los terroristas son musulmanes, aunque la justicia tiene la última palabra.


