Macri, ríete de Trump
El Gobierno de Evo Morales no había dado mayor importancia a las medidas que se iban anunciando con cuentagotas, como el corte a la atención sanitaria, las devoluciones de migrantes ilegales en caliente o las dificultades para acceder a los beneficios de jubilación y otros para los residentes...
El Gobierno de Evo Morales no había dado mayor importancia a las medidas que se iban anunciando con cuentagotas, como el corte a la atención sanitaria, las devoluciones de migrantes ilegales en caliente o las dificultades para acceder a los beneficios de jubilación y otros para los residentes con doble nacionalidad. Desde el Parlamento argentino ya se han solicitado informes a las Universidades Públicas para saber a cuantos alumnos extranjeros se les brinda educación. También se ha anunciado que se deportarán inmigrantes ilegales que hayan cometido delitos en Argentina, sin tomar en cuenta que los delincuentes puedan ser residentes desde hace años en el vecino país.No ha sido hasta el pasado jueves cuando el Gobierno boliviano ha tomado medidas, que incluyen una llamada a consultas del Embajador, que en el lenguaje diplomático se interpreta como el anticipo a una crisis bilateral. El Ministro de Gobierno Carlos Romero salió a cuestionar las declaraciones de su homóloga argentina, Patricia Bullrich, quien deliberadamente vinculó inmigración y narcotráfico alegando que el 45 por ciento de los presos en ese país proceden del extranjero.En este contexto se interpreta también las muy mediatizadas medidas que el Gobierno Macri está tomando para controlar el narcotráfico en fronteras, con anuncios de radarización, incremento de tropas y endurecimiento de controles. Medidas por otro lado coordinadas con el Gobierno boliviano, como la implementación de la tarjeta vecinal fronteriza o las maniobras militares firmadas en Tarija hace dos meses atrás. El Gobierno Macri ha presentado las medidas con tono coercitivo en Buenos Aires y mucho más conciliador en las fronteras, donde por cierto tampoco se han notado los cambios.El Gobierno argentino no está cargando las tintas contra la inmigración por deporte, sino que está cambiando un paradigma ante el inminente fracaso de sus promesas electorales, que no solo no han resuelto los problemas de los argentinos, sino que los han agravado. El levantamiento del cepo al dólar ha disparado la inflación castigando a los más pobres, que también sufrirán con los inminentes incrementos de los servicios básicos.Las crónicas internacionales dan cuenta de la mala relación entre Donald Trump y Mauricio Macri a cuenta de algunos negocios fallidos hace décadas. Sin embargo, Macri confió todo su capital político a recuperar las buenas relaciones con el imperio del norte. Trump ha empezado cumpliendo sus promesas y Estados Unidos se encerrará sobre sí mismo. Macri pareciera estar tomando el mismo camino.Quizá pueda anticiparse a Trump e inaugurar la otra valla controvertida, que desde hace dos años se construye para separar La Quiaca de Villazón. Y es que la estrategia del Gobierno Macri ahora que las cosas no le están saliendo bien, como la de Trump, que le ha salido bien, pasa por enfrentar a los excluidos argentinos con los inmigrantes, el último contra el penúltimo. Y que nadie se acuerde de la economía real.


