Padres violentos

“Los derivaron a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y se determinó que son hijos de una señora que fue víctima de un caso de intento de feminicidio que se denunció el año pasado”, señaló García al periódico Extra.Los menores abandonaron la casa que compartían con su padre...

“Los derivaron a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y se determinó que son hijos de una señora que fue víctima de un caso de intento de feminicidio que se denunció el año pasado”, señaló García al periódico Extra.Los menores abandonaron la casa que compartían con su padre –quien no fue identificado– en Chayanta, segunda sección de la provincia Bustillo del departamento de Potosí, para reencontrase con su madre en Cochabamba.Según la funcionaria, ambos niños planearon su escape desde el año pasado y para ello invirtieron 400 bolivianos del Bono Juancito Pinto que habían cobrado al finalizar la gestión educativa de 2016.El maltrato infantil son todas aquellas acciones que van en contra del desarrollo físico, cognitivo y emocional de niñas y niños. Habitualmente lo vinculamos con violencia física y sexual, aunque el maltrato psicológico o emocional y el causado por abandono o negligencia son los que causan mayor impacto negativo en la vida de ellos.El maltrato físico engloba todas las formas de agresión física deliberada en contra de un niño o de una niña, violencia que deja en los cuerpos de las víctimas moretones, heridas, fracturas, quemaduras o la pérdida de la conciencia. En tanto que el maltrato psicológico se da cuando el niño o la niña es denigrado, amenazado, insultado, ridiculizado, intimidado, menospreciado, aterrorizado, echado de la casa u obligado a hacer trabajos impropios de su edad exponiendo su integridad.Además, la negligencia, el abandono, la deficiente alimentación, la falta de provisión de vestuario, la indiferencia, el no seguimiento de sus actividades escolares y la falta de expresiones de cariño, apoyo y protección, también atentan contra el normal desarrollo de los niños.No obstante, la agresión más atroz en contra de la integridad de niñas y niños es el abuso sexual en todas sus formas. En muchos casos ese tipo de abusos deriva en infanticidio, es decir, en el asesinato de las víctimas.Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez y la Infancia (Unicef), la violencia física, psicológica, sexual y negligencia contra niñas, niños y adolescentes ocurre en todos lados y todo el tiempo: en la familia, la escuela, las instituciones y la comunidad.Sus efectos son duraderos como los daños físicos y cognitivos a largo plazo: problemas en el aprendizaje, dificultades para relacionarse con otros y la repetición, generación tras generación, de patrones de conductas violentas, entre muchos otros.Sin embargo, es invisible, no es reconocida como un problema social, económico y de salud que nos afecta a todos, no sólo a las víctimas. Todos podemos hacer algo para lograr un ambiente libre de violencia para la niñez y la adolescencia, pero la mayoría no hacemos nada¸ preferimos mirar al otro lado.Aunque es desilusionante la falta de datos concretos sobre los casos de maltrato infantil e infanticidio en Bolivia, según datos de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia el 89,5% de los maltratos a niños y adolescentes se producen dentro del seno de la familia.Los progenitores son los agresores con un 77% de los casos (en el 44,7% es el padre, en 32,9 % es la madre y en 2% es el padrastro). Es decir, al menos tres de cada 10 menores sufren violencia por parte de quienes deberían proporcionarles protección, un hogar seguro, alimentación, salud y educación.Ahora bien, para eliminar el maltrato infantil urge un enfoque multidimensional que comprenda los factores clave de riesgo, en diferentes ámbitos y con distintos actores sociales, y que considere acciones de prevención, de intervención, de atención especializada, denuncia y sanción de los responsables de violencia contra ellas y ellos.Y porque cada niña, niño y adolescente tiene el derecho de vivir una vida libre de violencia, a ser protegido, querido y cuidado, es hora de actuar para eliminar toda forma de maltrato para que muchos niños y niñas no se vean obligados a huir de la violencia que les infringen sus propios padres.


Más del autor