Evo, 11 años presidente

La amplia victoria electoral del 18 de diciembre de 2005, con el 53,74% de los votos, abrió a Evo las puertas de Palacio Quemado, y por primera vez en nuestra historia, el 22 de enero de 2006, un indígena juraba a la más alta investidura del Estado y lo hacía sin pactar un acuerdo político,...

La amplia victoria electoral del 18 de diciembre de 2005, con el 53,74% de los votos, abrió a Evo las puertas de Palacio Quemado, y por primera vez en nuestra historia, el 22 de enero de 2006, un indígena juraba a la más alta investidura del Estado y lo hacía sin pactar un acuerdo político, como hasta entonces era la ‘norma’ de la democracia.Para sus afines, el triunfo electoral de Morales fue consecuencia directa del fracaso y agotamiento del neoliberalismo, de las políticas de libre mercado que habían generado mayor desigualdad y pobreza, no sólo en Bolivia sino en América Latina.El momento era propicio para instaurar un rol mucho más trascendente del Estado en el ámbito económico, y el 1 de mayo de 2006, apenas tres meses después de tomar el poder, Morales decretó la nacionalización de los hidrocarburos y cambió las reglas de juego de las transnacionales que operan los campos hidrocarburíferos en el país.El contexto mundial de entonces era inmejorable y los altos precios del barril de petróleo –que fija los precios del gas natural que Bolivia exporta a Brasil y Argentina–mejoraron sustancialmente los ingresos del Estado.En el marco del Nuevo Modelo Económico Social Comunitario y Productivo, el tamaño de la economía boliviana creció y el PIB se expandió –por ejemplo– de 9.525 millones en 2005 a 34.493 millones de dólares en 2015, por los altos precios de las materias primas, la inversión pública, la demanda interna, la bolivianización de la economía y la estabilidad monetaria.Y por tercer año consecutivo, Bolivia lideró en 2016 el crecimiento económico de los países suramericanos. El Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó al 4,2%, según datos del gobierno y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).En el plano de la política internacional, el 24 de abril de 2013 Bolivia demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Solicitó que falle y declare que Chile tiene la obligación de negociar de buena fe un acuerdo pronto y efectivo que le otorgue una salida soberana al océano Pacífico. La solicitud no se basa en el Tratado de 1904.El 24 de septiembre de 2015, la Corte se declaró competente para dirimir el fondo de la demanda planteada por Bolivia. El tribunal, por 14 votos a favor y dos en contra, rechazó las objeciones preliminares presentadas por Chile.No obstante, durante los 11 años de gobierno del MAS las denuncias de corrupción afloraron con fuerza. En diferentes momentos, tres casos emblemáticos golpearon duramente la imagen del gobierno y del propio Jefe de Estado.El 27 de enero de 2009, un crimen desveló el caso Catler que involucró al entonces hombre fuerte del MAS, Santos Ramírez, a la sazón presidente de YPFB. Jorge O’Connor D’Arlach fue muerto a tiros en La Paz cuando llevaba 450 mil dólares en efectivo para el pago de una coima destinada supuestamente a Ramírez.El 2 de febrero de 2015, la Contraloría destapó un caso de presunta corrupción en el Fondo Indígena por malversación de al menos 71 millones de bolivianos en 153 proyectos rurales no ejecutados. Junto a decenas de ex funcionarios, dos ex ministras de Desarrollo Rural: Nemesia Achacollo y Julia Ramos, fueron detenidas preventivamente. En febrero de 2016, un caso de supuesta corrupción involucró a una ex ejecutiva de la empresa china CAMC, Gabriela Zapata. El presunto caso de tráfico de influencias alcanzó al presidente Evo Morales por la relación sentimental que mantuvo con la principal acusada, quien fue detenida preventivamente.El caso, en pleno proceso de investigación, influyó significativamente en la derrota electoral que experimentó Morales en el referéndum constitucional del 21 de febrero de 2016, la primera desde que asumió la Jefatura del Estado, cuando intentó ser habilitado para postularse nuevamente a la Presidencia a finales de 2019.En ese contexto y en medio de acusaciones de la oposición de que despilfarró la bonanza económica, judicializó la política e implantó un régimen autoritario, Evo cumplió ayer 11 años como Presidente, el periodo más largo que boliviano alguno haya gobernado el país.


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