¿Qué hora es?
Miró su reloj y le dijo la hora exacta. Luego le indicó que mirase a su derecha. Allí, muy cerca y en grandes caracteres había un enorme reloj público que marcaba exactamente la hora. El hombre que preguntó la hora sonrío, no lo había visto. Le dio las gracias y siguió adelante.Más...
Miró su reloj y le dijo la hora exacta. Luego le indicó que mirase a su derecha. Allí, muy cerca y en grandes caracteres había un enorme reloj público que marcaba exactamente la hora. El hombre que preguntó la hora sonrío, no lo había visto. Le dio las gracias y siguió adelante.Más tarde, haciendo prácticas de computación una chica de al lado le preguntó la hora. Juan le señaló el borde inferior derecho de la pantalla de su propia computadora. Allí estaba la hora con toda claridad y delante de ella misma. Se rió y le dio un beso.Otro día otro amigo estaba hablando por su teléfono móvil, acabó la conversación y le preguntó la hora con el teléfono todavía en la mano. Le señaló la pantalla de su teléfono. Allí estaba, una vez más, la hora.Es el arte de no ver. Tener las cosas delante de las narices y no verlas. Muchas veces, las cosas que pasamos por alto son aquellas que hemos estado buscando. No te pierdas las bendiciones de Dios simplemente porque no están envueltas como tú quieres.


