Una apuesta por la vida
Según la ministra de Medio Ambiente y Agua, Alexandra Moreira, esa normativa internacional fue corroborada por Bolivia con el fin de controlar el tráfico de especies amenazadas, sea flora o fauna. “Este decreto va a proteger a nuestra biodiversidad, para que nuestras especies estén...
Según la ministra de Medio Ambiente y Agua, Alexandra Moreira, esa normativa internacional fue corroborada por Bolivia con el fin de controlar el tráfico de especies amenazadas, sea flora o fauna. “Este decreto va a proteger a nuestra biodiversidad, para que nuestras especies estén controladas y resguardadas”, aseguró.La Cites es un acuerdo internacional concertado el 3 de marzo de 1973 por los gobiernos de 80 países del mundo y entró en vigor el 1 de julio de 1975, y tiene por finalidad velar que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia.El Cites –del que actualmente son signatarios 182 países– estima que anualmente el comercio internacional de vida silvestre se eleva a miles de millones de dólares y afecta a cientos de millones de especímenes de animales y plantas.El comercio es muy diverso, desde animales y plantas vivas hasta una vasta gama de productos de vida silvestre derivados de los mismos, como productos alimentarios, artículos de cuero de animales exóticos, madera e instrumentos musicales fabricados con madera, artículos de recuerdo para turistas y medicinas.Los niveles de explotación de algunos animales y plantas son elevados y su comercio, junto con otros factores, como la destrucción de su hábitat natural, es capaz de mermar considerablemente sus poblaciones e incluso hacer que algunas especies se encuentren al borde de la extinción.Aunque muchas de las especies objeto de comercio no están en peligro, la existencia de un acuerdo encaminado a garantizar la sustentabilidad de su comercio es esencial con miras a preservar esos recursos para las generaciones veniderasY habida cuenta de que el comercio de animales y plantas silvestres sobrepasa las fronteras entre los países, su reglamentación requiere de la cooperación internacional a fin de proteger ciertas especies de la explotación excesiva.La Cites se concibió en el marco de ese espíritu de cooperación, y hoy en día ofrece diversos grados de protección a más de 35.000 especies de animales y plantas, bien se comercialicen como especímenes vivos, como abrigos de piel o hierbas disecadas.No suplanta a las legislaciones nacionales y, por el contrario, ofrece un marco que ha de ser respetado por cada una de las partes, las cuales han de promulgar su propia legislación nacional para garantizar que la Cites se aplique en su territorio.Es en ese contexto que el gobierno boliviano aprobó el Decreto Supremo N° 3048 que ratificó el reglamento de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.Por lo demás, en muchas ocasiones se desconoce que el tráfico de especies se inscribe dentro de los cinco delitos internacionales, conjuntamente con el tráfico de drogas, de armas y de personas.En ese contexto y como parte del proceso boliviano quedó constituido el Certificado Cites, un documento soporte para la exportación, reexportación e importación, concordante a la normativa vigente.Este documento permitirá a comunidades indígenas originarias y campesinos vender al exterior productos del manejo sustentable de la vida silvestre, en equilibrio y armonía con la Madre Tierra.Entre ellos sobresalen la fibra de vicuña y el cuero de lagarto de forma legal a otros países, para obtener mejores ingresos económicos y generar beneficios sociales.Entonces, si la destrucción de los ecosistemas tiene consecuencias tales como la alteración del clima, las inundaciones, la pérdida de recursos y materias primas y los daños en los núcleos urbanos y en las cosechas, el hecho de que Bolivia haya ratificado el reglamento del Cites es –sin duda– una muy buena noticia.Y si la productividad agrícola y la salud humana dependerán de la actividad de la gran diversidad de la biota natural, compuesta por unos 10 millones de especies de plantas y animales que habitan el mundo, su preservación es una apuesta por la vida.


