Embarazo adolescente

Esa licencia será concedida en base a certificaciones médicas y en el marco de un régimen de escolarización semipresencial, que supondrá acudir al centro educativo una o dos veces a la semana para entregar trabajos y rendir exámenes.“Será como en el sistema de Seguridad Social, aunque la...

Esa licencia será concedida en base a certificaciones médicas y en el marco de un régimen de escolarización semipresencial, que supondrá acudir al centro educativo una o dos veces a la semana para entregar trabajos y rendir exámenes.“Será como en el sistema de Seguridad Social, aunque la baja en nuestra área seguirá dependiendo de la certificación médica”, señaló el viceministro de Educación Regular, Juan José Quiroz, citado por la agencia Efe.En el sistema de la seguridad social las mujeres gestantes disponen de 90 días de permiso en sus sitios de trabajo: 45 días antes y 45 días después del parto. Esa resolución puede suponer una mejora para miles de gestantes adolescentes, ya que en Bolivia el embarazo temprano tiene una incidencia alta y en esos casos es habitual que las jóvenes abandonen sus estudios, al menos temporalmente. Según datos del 2015 del Sistema Nacional de Información en Salud, 82.416 embarazadas menores de 20 años fueron atendidas por los servicios de salud, respecto de 90.002 casos de embarazo adolescente que se registraron en 2013.El embarazo precoz es aquel que se produce en niñas y adolescentes. A partir de la pubertad, comienza el proceso de cambios físicos que convierte a la niña en un adulto capaz de la reproducción sexual. Esto no quiere decir que la niña ya esté preparada para ser madre. Además, el embarazo adolescente se ha convertido en un problema de salud pública. En 2016, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) pidió al gobierno realizar esfuerzos integrales para afrontar la problemática de los embarazos adolescentes, que se registran cada vez a edades más tempranas, incluso a los 12 años. Según esa entidad, Bolivia tiene la segunda tasa más alta de embarazos adolescentes en América Latina y el Caribe, y las complicaciones en el embarazo y en el parto son la segunda causa de muerte entre las jóvenes de 15 a 19 años.De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de septiembre de 2016, la tasa de fecundidad en mujeres de 15 a 19 años de edad en Bolivia es de 88 nacimientos por cada mil mujeres, es decir, 67 nacimientos por mil mujeres en el área urbana, y 132 nacimientos por cada mil mujeres en el área rural.En ese contexto, el UNFPA destacó como positivo el instructivo del Ministerio de Educación que estableció la tolerancia de 90 días para las estudiantes embarazadas, posibilitando que no abandonen sus estudios.“Será de gran apoyo para las adolescentes embarazadas, pero también es importante seguir fortaleciendo la educación integral para la sexualidad y las acciones de prevención de un segundo embarazo que pone en riesgo la salud sexual y reproductiva y el proyecto de vida de las estudiantes”, dijo la representante de UNFPA, Ana Angarita.La práctica de relaciones sexuales sin protección, el matrimonio a edades muy tempranas, el consumo de bebidas alcohólicas que reducen la inhibición y estimulan la actividad sexual no deseada, la falta de información sobre los métodos anticonceptivos y la carencia de una educación sexual integral contribuyen al embarazo precoz.Un estudio del UNFPA desveló que las creencias falsas sobre el amor incondicional, el poco conocimiento sobre los métodos anticonceptivos, la falta de orientación por parte de padres y madres de familia, y el uso erróneo del método del ritmo o calendario y pensar que a ellas “no les va a pasar nada”, son las causas del embarazo adolescente.Además, después del primer parto muchas adolescentes siguen optando por los métodos naturales como el ritmo o calendario, coitus interruptus y el método de lactancia y amenorrea, lo que las sitúa en una condición de alta vulnerabilidad. El embarazo en la adolescencia es un periodo crítico para ellas porque la comunidad las rechaza como ‘mal ejemplo’ y después del parto su vida cambia radicalmente, dejan de tener actividades propias de su edad, cambian sus proyectos de vida, se aíslan, asumen más responsabilidades y no siempre cuentan con el apoyo de su pareja adolescente.Por lo anterior, para prevenir el embarazo adolescente es necesario una educación sexual integral, el acceso a los métodos anticonceptivos y el apoyo a los padres y madres de adolescentes para que hablen sin tapujos con sus hijos sobre sexo y anticoncepción. ¿No les parece?


Más del autor