La pregunta del millón

Es la pregunta del millón que sacará roncha en autoridades y tesistas chilenos que sostienen que el Silala es un ‘río internacional’, particularmente en el canciller Heraldo Muñoz, quien, hace un par de días, apeló a la ‘ley de la gravedad’ para intentar convencer al mundo de que el...

Es la pregunta del millón que sacará roncha en autoridades y tesistas chilenos que sostienen que el Silala es un ‘río internacional’, particularmente en el canciller Heraldo Muñoz, quien, hace un par de días, apeló a la ‘ley de la gravedad’ para intentar convencer al mundo de que el Silala ‘es un río internacional’.Tal como la Real Academia de la Lengua Española la define, la frase ‘la pregunta del millón’ apunta a algo importante, pero que es muy difícil de responder.Este 4 de enero, Muñoz sostuvo que la memoria que su país presentará ante la Corte Penal Internacional de La Haya “cuenta con evidencia científica que demuestra el carácter internacional del curso fluvial en disputa”.Según un reporte de la edición digital de El Mercurio, el Canciller trasandino destacó que dichos informes preparados por hidrólogos, geólogos y geógrafos serán incluidos como argumentos de peso en la presentación que se realizará ante la Corte, la cual debe ser entregada antes del 3 de julio de este año.Muñoz indicó que “estamos avanzando en la preparación de nuestra memoria. Lo que le estamos pidiendo a la Corte es que declare que estas aguas forman parte de un río internacional”.Asimismo, dijo que “estamos partiendo a Londres para reunirnos el jueves 6 y viernes 7 con todos los abogados del caso y los hidrólogos y geólogos que nos asisten en el caso. Estamos confiados en nuestros argumentos. Nos asiste la ciencia, toda la investigación apunta a que este es un río internacional”.“Por otra parte, los geólogos y geógrafos apuntan a la inclinación de 4,6 grados del terreno (...). Hay una sola ley que el gobierno boliviano no puede cambiar, que es la ley de gravedad”, enfatizó Muñoz, sin poder ocultar un dejo triunfalista.No obstante, si la ley de gravedad es la que hace que las aguas de los manantiales del Silala fluyan naturalmente hacia Chile, ¿por qué los chilenos construyeron a principios del siglo 20 obras civiles para encauzar esas aguas que afloran de casi un centenar de manantiales hacia su territorio? Es la segunda pregunta.Al respecto, el máximo responsable de la Dirección Estratégica de Defensa del Manantial Silala y otros Recursos Hídricos, René Martínez, insistió en que “si había un cauce natural (de las aguas del Silala hacia Chile), ¿para qué solicitas una concesión?”.“Él (canciller Muñoz) dice que esta verdad es de hace cientos, miles de años ¿Si ese cauce natural es de hace miles de años, cómo me justificas de que has iniciado un trámite de concesión al Estado boliviano (en 1908)?”, replicó la autoridad boliviana en una entrevista con la radio estatal Patria Nueva y citado por el diario La Razón.El próximo 20 de julio se cumplirán 109 años de la solicitud que hizo la empresa anglo-chilena The Antofagasta (Chili) - Bolivia Railway Company Limited Co. Ltda. para aprovechar las aguas del Silala, recursos hídricos que son el centro de una controversia que se dilucidará ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.En 1908, el boliviano Benjamín Calderón, representante de esa empresa que administraba el ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, envió una carta al entonces prefecto del departamento de Potosí, René Calvo Arana, para hacer la petición.El contenido de esa misiva fue recuperado por el investigador chileno Cástulo Martínez en su libro ‘Las Aguas del Silala’, texto en el que denuncia el uso ilegal de recursos naturales bolivianos por Chile. “La empresa que me ha otorgado su poder, necesita de esas aguas, que son relativamente adecuadas para la alimentación de sus máquinas (…) Haciendo obras de captación y canalización, podría utilizarse las dichas vertientes, aunque con costo crecido”, asegura una parte sustancial de esa carta. Las “ferrocarrileras pueden aprovechar las aguas públicas que le sean necesarias y es facultad privativa de las Prefecturas la concesión de ellas. Por eso me dirijo a usted señor Prefecto”, agrega el documento dirigido al boliviano Calvo Arena. En ese contexto, le será muy difícil a Chile y a Heraldo Muñoz explicar: Si el Silala es un río, como sostienen en coro de un tiempo a esta parte las autoridades chilenas, ¿por qué en 1908 Chile solicitó una concesión a Bolivia para el aprovechamiento de sus aguas? Este es el punto y Chile sabe que es la pregunta del millón y no tiene una respuesta coherente.


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