Deshielo y riada
Con esas palabras describió Valdez el dramático momento que vivieron la noche del 31 de diciembre cientos de vecinos de Pacuni, Molinos, Villa Carmen, Pongo y Quime –en ese orden–, poblaciones de la provincia Inquisivi del departamento de La Paz, tras ser víctimas de una terrible riada que...
Con esas palabras describió Valdez el dramático momento que vivieron la noche del 31 de diciembre cientos de vecinos de Pacuni, Molinos, Villa Carmen, Pongo y Quime –en ese orden–, poblaciones de la provincia Inquisivi del departamento de La Paz, tras ser víctimas de una terrible riada que se llevó todo lo que encontró en su destructivo paso, dañó infraestructura y un número todavía indeterminado de viviendas.No obstante, lo que a ojos del profano –como algunos periodistas que escribieron sus crónicas– el lamentable hecho fue producto de “una torrencial lluvia” que “provocó una riada en el municipio de Quime”, lo alarmante del caso es que todo indica que el aluvión se originó en lo alto de la cordillera por la fractura de una laguna glaciar que liberó millones de litros de agua acumulada por el deshielo acelerado por el calentamiento global.Y hacia esa muy posible causa apuntó el alcalde del municipio de Quime, Javier Flores, quien, informó que la riada dejó sin vivienda a 70 familias, por lo que el Concejo Municipal declaró desastre natural a esa región. “No hemos tenido un buen Año Nuevo, hemos sufrido un desastre natural posiblemente por el deshielo del glaciar Jach’a Pacuni que se ha llevado todo lo que ha encontrado por su paso”, aseguró.Flores señaló que el aluvión se llevó la Planta de Operaciones de Pacuni, sus maquinarias, una planta hidroeléctrica, cuatro puentes y la plataforma del camino asfaltado de unos 250 metros de extensión.“También se ha llevado catres, puertas, la cocina, en todo el rio está distribuido las pequeñas cosas que tenían en su habitación”, agregó el burgomaestre.En 2009 una laguna glaciar situada en la región de Apolobamba sufrió una rotura y vació su contenido sobre el valle arrasando una amplia extensión de terreno. El agua desbordada se llevó por delante cultivos y cabezas de ganado, destruyó las carreteras y dejó a los habitantes de la localidad de Keara de aislados durante meses. Este evento catastrófico fue consecuencia directa del calentamiento global y del deshielo cada vez más rápido de los glaciares de los Andes tropicales, una circunstancia que amenaza a los habitantes locales, no solo por las posibles inundaciones sino por la escasez de agua que se avecina si estas grandes moles de hielo desaparecen.La reducción de los glaciares andinos no solamente causa problemas de escasez de agua en La Paz sino que también está creando potenciales bombas de tiempo, desveló un estudio difundido recientemente por la BBC.Los glaciares bolivianos disminuyeron su superficie debido al cambio climático en un 43% desde mediados de los años 80, según el estudio liderado por el glaciólogo Simon Cook, de la Universidad Metropolitana de Manchester, en Inglaterra.Y el retroceso de los glaciares está dejando a su paso lagos o lagunas que podrían desbordarse con consecuencias catastróficas, afirma el investigador británico, lo que habría ocurrido en Quime y otros pueblos.El equipo dirigido por Cook identificó 25 lagunas glaciares potencialmente peligrosos, y su aumento de nivel podría causar inundaciones con un grave impacto en poblaciones locales.Y mientras otros países ya están respondiendo a amenazas similares con medidas prácticas, como el drenaje manual de lagos glaciares andinos que encaró Perú y recientemente Nepal en el Himalaya, en Bolivia no se conocen medidas preventivas que se estuvieran tomando al respecto.En ese contexto, todo indica que la riada que castigó Pacuni, Molinos, Villa Carmen, Pongo y Quime no fue producto de una “torrencial lluvia” como se informó tras conocerse la noticia, sino que una laguna glaciar, formada por el calentamiento global y ubicado en lo alto de la cordillera, sufrió una rotura y liberó millones de metros cúbicos de agua. El resto lo hizo la fuerza de gravedad y la topografía de la región.En ese contexto, creemos que es hora que las autoridades facultadas para ello asuman las medidas preventivas correspondientes, ya que las lagunas glaciares son un peligro latente que requiere una atención urgente. ¿No les parece?


