En defensa de la vida
Esa noche, uno de los dos sujetos que se movilizaban sobre una motocicleta disparó en el rostro de Francisca Terrazas, quien se encontraba en el interior de su tienda comercial en el barrio 27 de Mayo de San Matías, y la mató instantáneamente.La víctima era hermana de Verónica y Marcela...
Esa noche, uno de los dos sujetos que se movilizaban sobre una motocicleta disparó en el rostro de Francisca Terrazas, quien se encontraba en el interior de su tienda comercial en el barrio 27 de Mayo de San Matías, y la mató instantáneamente.La víctima era hermana de Verónica y Marcela Terrazas, mujeres también asesinadas por personas desconocidas con disparos de arma de fuego. La primera en 2015 y la segunda en julio de 2016. Pese a que desde el último crimen ha transcurrido más de cinco meses, la Policía no ha logrado esclarecer ninguno de los casos, como muchos otros que van quedando en la impunidad.Según reportes de la prensa cruceña, la mujer cayó al piso tras recibir el impacto del arma de fuego en el pómulo izquierdo y aunque fue auxiliada por los transeúntes y familiares que la trasladaron hasta el hospital municipal, falleció por la gravedad de su herida.Y como cada vez que en San Matías ocurre un crimen o un hecho delictivo, casi siempre protagonizado por brasileños, el comandante de la Policía de esa población cruceña, William Montes, señaló que “se ha iniciado con el rastrillaje en diferentes zonas del municipio para dar con el paradero de los autores del crimen”.Ahora bien, San Matías es una población fronteriza que periódicamente es escenario de asesinatos presumiblemente por encargo, ajuste de cuentas del narcotráfico y otros delitos vinculados a bandas criminales que operan en la extensa frontera boliviano-brasileña.A fines de 2015, el asesinato a manos de un sicario brasileño de la inspectora de Migración, Patricia Román, encendió las alarmas en una población con 15 mil habitantes, sin vías de comunicación con la ciudad de Santa Cruz y víctima de violencia criminal que en los últimos meses cobró la vida de una veintena personas.Otro crimen espeluznante ocurrió el 20 de octubre pasado, cuando una fiesta de cumpleaños que se celebraba en un domicilio ubicado en el barrio San Pedro de San Matías se convirtió en el escenario de una balacera que dejó un saldo de cuatro fallecidos y tres heridos.Cerca de las 23.00 de ese día, dos personas, supuestamente con acento brasileño, ingresaron al inmueble y abrieron fuego a mansalva para luego huir raudamente. La extrema violencia en San Matías no es de ahora. El director departamental de Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Santa Cruz, Enrique Brun, reveló a principios de este año que hace aproximadamente 10 años el narcotráfico se instaló en esa población. El comandante de la Policía de Santa Cruz, Sabino Guzmán, corroboró que San Matías es una población donde el narcotráfico ingresó con fuerza, por lo que no es excepcional que se registren crímenes por ajuste de cuentas.Además, el 14 de agosto de 2012 una turba enardecida quemó vivos a dos presuntos delincuentes brasileños –previamente arrebatados a la Policía–, a quienes les indilgaron la muerte a balazos de tres bolivianos. En ese contexto, el presunto criminal de Francisca Terrazas, que fue herido durante su fuga, se encuentra internado en un centro médico de Brasil y las autoridades tramitan que sea expulsado y entregado a la justicia boliviana, y el presunto cómplice está encarcelado preventivamente por orden judicial. Ahora bien, ¿cómo enfrentar al crimen organizado y restaurar el imperio de la ley en San Matías, y qué factores bloquean el esclarecimiento de los asesinatos cometidos en los últimos meses?La impunidad es uno de los factores que más contribuye al auge delincuencial en San Matías, ya que mientras no se esclarezcan los casos y no se castigue a los culpables, el criminal se siente inmune ante la ley, por lo que urge fortalecer la presencia del Estado para dar seguridad a sus habitantes.Además, la violencia criminal no es un mal divino sino una creación humana, y como tal puede ser administrada, contenida, regulada y extirpada en defensa de la vida, pero aplicando todo el rigor de la ley a los criminales.


