¿Otro FINSA?, parece que sí

El presidente del SIN, Mario Cazón, dijo que unas 200.000 personas podrían haber sido estafadas por quienes instalaron un ilegal negocio de tipo piramidal que ofrecía altos intereses a sus inversionistas, supuestamente con dividendos por la explotación de diamantes en África. Hasta la fecha,...

El presidente del SIN, Mario Cazón, dijo que unas 200.000 personas podrían haber sido estafadas por quienes instalaron un ilegal negocio de tipo piramidal que ofrecía altos intereses a sus inversionistas, supuestamente con dividendos por la explotación de diamantes en África. Hasta la fecha, dos sospechosos están siendo investigados.“Las personas han desaparecido, es decir los lugares (oficinas) están desiertos, no hay absolutamente nadie y no tenemos información de propietarios”, aseguró Cazón en declaraciones a la Red PAT.“Por tanto, ahí se muestra nomás de que este negocio de supuesta venta de diamantes era un anzuelo para poder captar dinero. Lamentable ha afectado a 200.000 personas”, agregó, citado por el portal web de La Razón.El 19 de diciembre, el SIN clausuró 13 sucursales de Pay Diamond, Two Bitcoin, Seven Oportunnity, Inversiones Pay Diamond, Global Clube y Líderes sin Límite, en las ciudades de El Alto, Sucre, Potosí, Oruro, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija, debido a que no contaban con el Número de Identificación Tributaria (NIT).Las investigaciones constataron que esas oficinas funcionaban sin  autorización de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) ni estaban escritos en el Registro de Comercio de Bolivia (Fundempresa) ni existían jurídicamente, por lo que operaban al margen de la ley.El negocio consistía en captar inversores que aportaban un cierto monto de dinero que supuestamente se destinaba a la explotación de diamantes y su transformación de diamantes brutos en labrados. Ese proceso supuestamente generaba ganancias.Los socios podían ‘ascender’ en el escalafón de este denominado negocio multinivel a través de la captación de más inversores y así incrementar sus ingresos. El mayor logro era obtener la categoría “diamante negro”. De hecho, su frase era ¡Go black diamond!, en español: ¡Vamos hacia el diamante negro!Ahora bien, todo indica que Pay Diamond es otro escándalo FINSA que en 1991 estalló y miles de personas fueron estafas, muchas de ellas mineros relocalizados. Las víctimas perdieron aproximadamente 56 millones de dólares.Una estafa piramidal es aquella en la que no existe una actividad o inversión real que la sustente, sino que los “beneficios” de unos “inversores” se pagan directamente con el dinero que “invierten” otros “inversores”.Es decir, con el dinero de los últimos que entran en el sistema pagan a los primeros que entraron en dicho sistema. Estas empresas no invierten el dinero en las inversiones que dicen hacerlo, simplemente se dedican a dar el dinero de los nuevos a los antiguos “inversores”, quedándose con una parte.Inicialmente el sistema funciona porque al principio entra poca gente y eso hace que haya más “inversores” nuevos que antiguos, lo que permite que con el dinero de muchos (los nuevos) puedan pagar a unos pocos (los antiguos) el dinero que pusieron más los “beneficios” prometidos. Mucha gente cree que la prueba de no estar ante una estafa es que conocen a alguien que sí ha cobrado altos intereses, porque si nadie cobrase los estafadores se llevarían poco dinero, sólo el de los primeros que entrasen al sistema. La mejor forma de agrandar la burbuja es pagar lo prometido a los primeros, que se encargarán de contarle a todos sus conocidos la forma tan fácil que han encontrado de ganar grandes cantidades de dinero sin hacer nada. Pero a medida que va creciendo el sistema se acerca su final, ya que llega un momento en el que ya les resulta muy difícil engañar a gente nueva y eso hace que los nuevos no sean “muchos” sino “pocos” en comparación con la gente que tiene que empezar a cobrar sus intereses en el futuro cercano. Llegado ese momento crítico las personas que montaron el sistema desaparecen para siempre con todo el dinero que esté en esos momentos en su poder y ya nadie más cobra lo prometido.  Y al parecer, todo indica que miles de bolivianos han sido estafados, embaucados por su codicia, su afán de ganar dinero fácil y no investigar que estaban depositando sus recursos en una entidad trucha que no estaba regulada por el sistema financiero.


Más del autor