Navidad alejada de Jesús
En un humilde pesebre en un establo desvencijado, veía la luz el salvador, en la tierra el hijo del carpintero, quien una vez hecho hombre, entregó su vida para el perdón de nuestros pecados y la salvación de nuestra alma.No obstante, el nuevo nacimiento de Jesús propició una vorágine...
En un humilde pesebre en un establo desvencijado, veía la luz el salvador, en la tierra el hijo del carpintero, quien una vez hecho hombre, entregó su vida para el perdón de nuestros pecados y la salvación de nuestra alma.No obstante, el nuevo nacimiento de Jesús propició una vorágine consumista que nos llevó a pertrecharnos de cosas materiales: regalos, champán, etcétera; a tono con la modernidad, la portentosa publicidad y la era del consumismo materialista. Y claro está, como señala el bloguero Tito Zegarra Marina, disfrutarlo “como Dios manda”.Hace más de dos milenios, los ángeles anunciaron la buena nueva a un grupo de pastores, mientras que en Belén, sus padres terrenales: María y José, buscaban donde hospedarse. Lo único disponible que hallaron fue un humilde establo, y ahí, junto a animales y sencillos pastores, nació el Salvador.Por entonces, los judíos estaban en espera de un gran Mesías que había de venir, de un Rey como David, quien vendría en poder y los libraría del yugo del imperio romano, pero no se imaginaban que ese Rey vendría en humildad, llegaría como un siervo. No obstante, el nacimiento de Jesús mayoritariamente se celebra cada vez menos como una fiesta familiar, de reflexión, de solidaridad, de esperanza y de amor entre los hombres, sino como una fiesta con un sentido comercial antes que religioso. La fiesta de la Navidad está perdiendo su esencia espiritual y su sentido humanitario, y en los últimos tiempos la imagen de Jesús está dejando de ser el motivo principal y la luz que alumbra su celebración, ya que un nuevo componente ha comenzado a imponerse y casi a opacar a tan significativo acontecimiento: el mercado.Es por eso que cada año que pasa el espíritu navideño se ha ido perdiendo con mayor celeridad y la consecuencia inmediata es que las nuevas generaciones no conocen con exactitud la razón principal para celebrar la Navidad, menos su significado. En ese contexto, pareciera que poco importa recordar que Jesús nació en cuna humilde, que su padre fue un modesto carpintero, que desde muy niño trabajó para aliviar su situación de pobreza, y que fue generoso, justo y honrado. Por lo mismo, poco importa que se aliente a seguir su ejemplo y a poner en práctica –por lo menos en Navidad– los valores que cultivo a lo largo de su corta pero trascendental vida, porque hoy la Navidad está caracterizada por el exceso: compras, regalos, ofertas y arreglos ostentosos. Ahora bien, es cierto que las luces multicolores, decoraciones y festividades nos pueden apuntar hacia el gozo de su nacimiento, pero no olvidemos que nuestros ‘nacimientos inmaculados’ y decoraciones bonitas se encuentran muy lejos de la realidad de aquel día, cuando en un establo sucio y despreciado nació el Salvador.Nos enfocamos tanto en lo que queremos comprar, regalar y en nuestra vanidad, que pasamos por alto que Jesús nació en un pesebre humilde y desapercibido por el mundo.Sin embargo, quienes recordaron en esta Navidad que Jesús abrazó una vida humilde de fragilidad humana, de dolor, de servicio y de muerte para que podamos gozar de su gloria, de verdad celebraron el acontecimiento más trascendente de la historia de la humanidad.Pero hay otros ‘seguidores’ de Cristo que empañaron la Navidad, para quienes el amor al prójimo es cada vez menos o ya no existe, oportunistas que hipócritamente dan regalos y chocolatadas, incluso religiosos que amparados en la cruz y la sotana abusan de los niños, y aquellos que no se avergüenzan de su riqueza mal habida fruto de la corrupción.Entonces, Jesús nació la noche del pasado sábado en los hogares humildes, pero también al lado de quienes –con todas sus necesidades satisfechas– celebraron su nacimiento a la luz de su ejemplo de vida. Por allí anduvo Jesús, infundiéndoles valores como alegría, esperanza, solidaridad, equidad, comprensión, paz y amor entre los hombres.


