Matilde y Sebastiana
Se trata de dos reconocimientos muy merecidos a dos mujeres que desde el ámbito cultural e histórico y en diferentes momentos han contribuido a la difusión de los valores de la pluriculturalidad boliviana. Hija de Juan Casazola Ugarte y de Tula Mendoza Loza, y nieta de Jaime Mendoza –autor...
Se trata de dos reconocimientos muy merecidos a dos mujeres que desde el ámbito cultural e histórico y en diferentes momentos han contribuido a la difusión de los valores de la pluriculturalidad boliviana. Hija de Juan Casazola Ugarte y de Tula Mendoza Loza, y nieta de Jaime Mendoza –autor del ‘Macizo boliviano’–, la poetisa y compositora boliviana Matilde Casazola nació el 19 de enero de 1943 en la ciudad de Sucre, y ha sabido fusionar a la perfección sus dos grandes pasiones: la música y la poesía.Según reseña el portal Poemas del Alma, desde pequeña Matilde se sintió atraída de igual forma por ambas artes y se entregó con esmero a cultivarlas. Cuando tan sólo tenía 11 años de edad ganó su primer concurso, el Primer Premio en los Juegos Floreales Infantiles de la ciudad de Sucre. Luego ingresó en la Escuela Normal de Maestros para ampliar sus conocimientos musicales y allí conoció a Pedro García Ripoll, quien fue su mentor desde entonces.A los 31 años de edad Matilde realizó su primera gira como cantante, viajando por diversos países de América Latina, entre ellos Argentina y Chile. Más tarde, su popularidad había aumentado considerablemente y por eso se atrevió a repetir dichas presentaciones, pero esta vez en países de Europa, conociendo a mucha gente que la ayudó a crecer como artista.En lo que respecta a su poesía, Matilde ha publicado una decena de libros, entre los cuales podemos mencionar ‘Los ojos abiertos’, ‘Una revelación’ y ‘Amores de alas fugaces’, y entre sus poemas ‘Los cuerpos’ y ‘Los oscuros’.De sus obras musicales destacan: ‘Cuento del Mundo’, ‘El Regreso’, ‘La sonrisa de piedra’, ‘Tiempo’, ‘Descanso en el arroyo’, ‘Viento pasajero’, ‘El milagro’, ‘El ser feliz’, ‘Tu reino es de este mundo’, ‘De tu hermosura’, ‘El fueguito’ y muchas otras más. Matilde enriqueció su mundo interior enfrentándose en diversas experiencias, por eso sus canciones encierran mucha nostalgia y cariño a su tierra y su gente.Muchos poemas y composiciones musicales que le permitieron a Matilde ganar el Premio Nacional de Cultura 2016 marcaron a más de una generación y fueron interpretadas por reconocidos artistas bolivianos. Además, la multifacética artista tiene publicados 13 libros de poesía, nueve discos y casetes y ha ejercido la cátedra de guitarra en la Escuela Nacional de Folklore ‘Mauro Núñez Cáceres’ de la ciudad de La Paz.Sebastiana Kespi tenía diez años de edad cuando fue elegid, por sus buenas notas en la escuela, para que participe del filme ‘Vuelve Sebastiana’, una de las cintas icónicas del cine boliviano de la primera mitad del siglo 20 y que trascendió hasta nuestros días.La película, dirigida por Jorge Ruiz y cuyo guión fue escrito por Luis Ramiro Beltrán, se estrenó en 1953 y ganó varios galardones nacionales e internacionales, y este hecho de por sí ya es meritorio. Según Carlos D. Mesa, ‘Vuelve Sebastiana’ fue concebida como una película antropológica, sobre todo por la presencia del investigador francés Jean Vellard que asesoró a los jóvenes cineastas.Su realización tiene que ver, en su concepción y en su tratamiento, con los urus (1951), uno de los pueblos más aislados e interesantes culturalmente del altiplano boliviano.Sobre el guión de Beltrán, Ruiz nos narra una peculiar historia de afirmación de identidad étnica y cultural, y nos descubre una curiosa relación de dependencia y opresión entre dos pueblos del altiplano. ‘Vuelve Sebastiana’ demostraba una nueva visión de las relaciones sociales en Bolivia, y la necesidad de encarar con profundidad una realidad conocida epidérmicamente. Su tema tradujo con madurez una complejidad que va más allá de la especificidad del pueblo uru chipaya, y ése es otro de sus valores importantes.Y en ese contexto, el Premio Nacional de Cultura 2016 y el Premio Nacional Gestión Cultural ‘Gunnar Mendoza’, respectivamente, están en manos de dos mujeres que a lo largo de su vida han acumulado méritos más que suficientes como para que hayan sido galardonadas y esta distinción –como no ocurre muy frecuentemente– es unánimemente reconocida.


