Hijo desnaturalizado
Los investigadores establecieron que la mujer vivía con su hijo mayor Ronald Cala, de 33 años de edad, quien la mantenía encerrada en condiciones infrahumanas y bajo llave en una precaria habitación de madera construida al fondo de una casa ubicada en el barrio San Isidro de esa población...
Los investigadores establecieron que la mujer vivía con su hijo mayor Ronald Cala, de 33 años de edad, quien la mantenía encerrada en condiciones infrahumanas y bajo llave en una precaria habitación de madera construida al fondo de una casa ubicada en el barrio San Isidro de esa población cruceña, donde su hijo convivía con su esposa.Según reportes de la prensa cruceña, doña Úrsula dormía encima de bolsas de paja, estaba en muy malas condiciones, desnutrida hasta quedar en ‘piel y hueso’, tenía sus pies agusanados, heridas en la cabeza y presentaba muchos hematomas en toda la espalda por los golpes que le había propinado su propio hijo y su nuera, Yenny Rita Mendieta Durán.El caso fue denunciado por el hermano de la víctima, quien señaló a las autoridades que los vecinos de la zona le desvelaron que Úrsula era golpeada con manguera y chicote.Y cuando la Policía allanó la vivienda, descubrió un cuadro dantesco por la crueldad de un hijo hacia su madre. Úrsula fue encontrada alimentándose con comida que, en un balde, habían servido a los cerdos.Ahora bien, producto del mortal maltrato que había infringido a su madre, el presunto matricida fue detenido preventivamente el pasado viernes en el penal de Palmasola de la capital cruceña, tras que en una audiencia cautelar la Fiscalía fundamentara la imputación y los riesgos procesales.El juez del Juzgado Mixto de Instrucción Penal y Laboral del Municipio de San Julián remitió a la cárcel a Ronald Cala Cala, de 33 años de edad, acusado de los presuntos delitos de privación de libertad, lesiones graves y gravísimas, violencia económica y patrimonial, engaño a personas incapaces y homicidio culposo.Según el fiscal asignado al caso, Hugo Chávez, “en el proceso investigativo se estableció que la intención del hijo de Úrsula era adueñarse de una parcela (terreno) que tenía en el núcleo 18 del Municipio de San Julián”.Desde el punto de vista legal, los crímenes en razón del parentesco vulneran el derecho de la vida. El parricidio o matricidio es un atentado al orden institucional de la filiación, orden que hace de alguien hijo de sus padres.Por lo tanto, es indispensable preservar que la familia siga siendo un espacio de socialización, donde se refuercen aspectos positivos y se generen satisfacciones afectivas para superar las frustraciones de nuestros hijos. Los padres no podemos renunciar a nuestra labor educativa ni delegar la misma a la escuela y al colegio, y de ninguna manera intentemos ganarnos el afecto de nuestros hijos otorgándoles sólo satisfacciones materiales.El parágrafo II del artículo 68 de la Carta Magna, el Estado garantiza la vigencia de los derechos de las personas adultas mayores, como es el caso de doña Úrsula López. “Se prohíbe y sanciona toda forma de maltrato, abandono, violencia y discriminación a las personas adultas mayores”, prescribe el mandato constitucional.Y el artículo 253 del Código Penal es taxativo al señalar: “El que matare a su padre o a su madre, a su abuelo u otro ascendiente en línea recta, sabiendo quien es, será sancionado con la pena de presidio de 30 años sin derecho a indulto”.No obstante, el presunto matricida fue imputado por el Ministerio Público por “homicidio culposo”, sancionado con una pena de hasta cinco años de cárcel. Es decir, está acusado de haber causado la muerte de su madre obrando con culpa, pero supuestamente sin intención o dolo, aunque sí con negligencia.Sea como fuere, serán las autoridades jurisdiccionales las que –luego de la imputación formal– determinen bajo qué figuras penales procesarán al presunto matricida y a su eventual cómplice. En ese contexto, si durante un juicio justo y un debido proceso un juez los halla culpables, por la gravedad de delito cometido los culpables deberían castigarlos con el peso de la ley, ya que es intolerable que un hijo desnaturalizado, cruel y desalmado torture y le infrinja a su propia madre gravísimas lesiones que acabaron con su vida.


