El MAS, la autocrítica y la democracia

Evo Morales volvía a firmar un resultado contundente y el partido conservaba los dos tercios en la Asamblea Plurinacional, además con una oposición lo suficientemente fraccionada como para no ser trascendente en su misión.Algunas tibias alarmas se encendieron con los resultados de las...

Evo Morales volvía a firmar un resultado contundente y el partido conservaba los dos tercios en la Asamblea Plurinacional, además con una oposición lo suficientemente fraccionada como para no ser trascendente en su misión.Algunas tibias alarmas se encendieron con los resultados de las subnacionales de 2015. En términos numéricos se mantuvieron resultados, pero el bajón en occidente fue importante. El dato más revelador fue la pérdida total en La Paz, incluyendo el municipio de El Alto. El pulso en Chuquisaca, y las segundas vueltas en Beni y Tarija avivaron otros fantasmas.Hubo nervios, pero llegó Francisco, habló del mar y unos pocos meses después La Haya concedió la mayor victoria diplomática de la historia boliviana al considerar el diferendo marítimo un asunto multilateral que afecta a la estabilidad de la región y no solo una discrepancia fronteriza. Un par de días después la Asamblea Plurinacional tramitaba el pedido del referéndum para modificar la Constitución y permitir un nuevo mandato de Evo Morales más allá de 2019 cuando apenas habían transcurrido 9 meses de su tercer mandato al hilo.El 21 de febrero de 2016 ya ha pasado a la historia reciente como el día en que Evo Morales perdió su imbatibilidad una década después. El 51% de la población negó la modificación de la Constitución luego de una campaña sucia y tensa pero que polarizó al país. El MAS reconoció rápido la derrota para pasar acto seguido a quitarle importancia y después legitimidad. El argumento principal pasa porque los ciudadanos fueron a votar en medio de “una mentira”, como si Gabriela Zapata y sus vínculos con el presidente, con Juan Ramón Quintana y la empresa CAMC nunca hubieran existido más allá de si hubo o no hubo niño.Después del Congreso en Montero, el MAS ya tiene hoja de ruta para buscar una rendija por la que meter una nueva modificación constitucional. En cualquier caso, todas las planteadas se orientan a hacer una excepción con Evo Morales y no tanto a eliminar la limitación de mandatos como precepto constitucional, algo que ya funciona en otros lugares del mundo.El MAS en ningún momento ha hecho autocrítica ni el Gobierno ha asumido que ha hecho algo mal, más al contrario, los argumentos siguen culpando a complots internacionales orquestados con mentiras desde la derecha.El experimento fallido del referéndum prematuro debería haber hecho reflexionar sobre cómo han ido evolucionando los principales postulados del MAS en una década. Sobre qué ha pasado entre el MAS de la nacionalización, que sigue siendo bandera principal y el MAS que contrata 6.000 millones de dólares fuera; entre el MAS de la industrialización y el MAS de la agroindustria, entre el MAS de la integración y el MAS de los invitados, entre el MAS soberano y el MAS de la China, entre el MAS de la participación y el MAS de la autonomía intervenida.El MAS tiene ingentes recursos de poder a su servicio fruto de su hegemonía nacional. El MAS, entonces, definirá la fecha del nuevo partido, decidirá si juegan los mismos o hay cambios, definirá la hora, las reglas, los árbitros… Y la población decidirá si el resultado es el mismo, o es otro.


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