La ABC de Evo y su filosofía neoliberal

Tal cual. Dos normas fundamentales para el regular funcionamiento de la economía neoliberal en Bolivia persisten casi inalteradas desde los años 90: la Ley del Banco Central de Bolivia (BCB), aprobada en el gobierno del fugado Gonzalo Sánchez de Lozada (alias “Goni”), y las Normas Básicas...

Tal cual. Dos normas fundamentales para el regular funcionamiento de la economía neoliberal en Bolivia persisten casi inalteradas desde los años 90: la Ley del Banco Central de Bolivia (BCB), aprobada en el gobierno del fugado Gonzalo Sánchez de Lozada (alias “Goni”), y las Normas Básicas del Sistema de Contratación de Bienes y Servicios (NBSCBS), una norma reglamentaria de la Ley Safco (ley del sistema de control fiscal).¿Y por qué las autoridades del Gobierno de Evo Morales intentan debilitar o destruir  (“diluir” han dicho textualmente) a este sector productivo nacional, mientras, como nunca antes en la historia, contratan empresas extranjeras para la construcción de obras públicas?  Peor aún, ¿por qué hacen lo propio para la instalación de industrias mayores sin que, a la vez, se haya lanzado una política estatal de transferencia tecnológica, potenciamiento interno de las capacidades industriales u otras, vitales para el futuro del país?Partamos de las declaraciones hechas este viernes por la presidenta de la Administradora Boliviana de Carreteras, Noemí Villegas. La ejecutiva confirmó que las empresas bolivianas deberán tener capacidad de garantizar al Estado un 47% del monto de un contrato si aspiran a suscribirlo, presentando boletas de garantía por esos porcentajes.“Lo importante que debemos mencionar es la capacidad financiera que tengan las empresas bolivianas para acceder a los niveles de exigencia de nuestra norma nacional, las exigencias y también la capacidad financiera que tengan para recurrir y garantizar las obras”, declaró. Luego citó un caso: la carretera San Ignacio de Moxos-San Borja que tiene un costo estimado de 1.400 millones de bolivianos.  “De ese monto, las empresas nacionales tienen que tener la capacidad de sacar una boleta de cumplimiento de contrato del 7%, tienen que tener la capacidad de sacar un boleta de anticipo del 20% –ya vamos en 27%– y tienen que tener la capacidad de sacar una boleta de anticipo especial de materiales para congelar el precio del asfalto, de 20%”, reveló. Villegas, sin duda, habría merecido una felicitación de sus superiores si declaraba así como funcionaria del MNR, la ADN o el MIR de los tiempos (se creía) ya idos. Y así es. Esa “norma boliviana” fue concebida en épocas de “Goni” precisamente para que empresas bolivianas no puedan suscribir contratos de obra con el Estado y sean las extranjeras las que acaparen esas oportunidades. Curiosamente, tanto en esa época (los 90), como hoy, la dirigencia empresarial no cuestionó la norma, sino que incitó al empresariado boliviano a convertirse en subcontratistas de las extranjeras. En consecuencia, las empresas bolivianas siguen obligadas a competir con proponentes extranjeros. Paradójicamente, en esos países rigen políticas agresivas de fomento a su propio desarrollo empresarial (Brasil apoya a sus empresas con el BNDES; China con sus empresas estatales, etc.).¿Y qué tiene que ver la ley del BCB en esto? Esa norma está concebida para que el ahorro interno boliviano (reservas internacionales) no pueda ser empleado en el desarrollo de nuestra economía. Es el marco legal para su exportación a países capitalistas con alto desarrollo tecnológico que, precisamente, requiere la absorción de estos ahorros soberanos para acrecentar sus propias economías y dinamismo. Así, el empresariado boliviano está condenado a la égida de la banca privada para obtener boletas de garantía que avalen obras públicas. Son inalcanzables para las empresas nacionales a la hora de competir, por ejemplo, con las chinas. Sí, inalcanzables porque la banca exige hipotecas a los bolivianos por el mismo monto de las boletas o más. Mientras, el ahorro interno del pueblo chino apuntala esas garantías para sus empresas. David frente a Goliat, por culpa de una normativa neoliberal intocada.¿Por qué hace eso el Gobierno? La respuesta parece estar en un salón académico argentino, donde el vicepresidente Álvaro García Linera (AGL) disertó, y al referirse al empresariado boliviano dijo: “Son nuestros enemigos. No dudarán en clavar el puñal por la espalda a los trabajadores. Hay que diluir su poder…”El mecanismo para ese fin es simple: mantener las normas neoliberales que postraron a Bolivia en la inanición económica, el retraso tecnológico y la dependencia incluso cultural (la petición del empresariado de que se exija a las empresas extranjeras tener como subcontratistas a las bolivianas es la más penosa prueba de colonización cultural).El segundo aguinaldo fue una política aceleradora de esta “dilución” anunciada por AGL. A ese empresariado al que se exige 47% de garantías en cada obra, se le obligó a repartir segundos aguinaldos prestándose dinero de la banca o postergando, sino suspendiendo, planes de inversión, renovación de equipos u otros.¿A dónde va este “socialismo” pro banca privada y capital transnacional?


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