Reflexiones desde el cursillo: Crisis
Lo que es peor cuando no hay justicia se termina con la paz. Una palabra de apenas tres letras tan pequeña pero que es inmensa en su significado: la paz encierra la felicidad ansiada por las naciones del mundo, porque nosotros, los hombres, hemos sido creados para vivir en paz, en realidad, en...
Lo que es peor cuando no hay justicia se termina con la paz. Una palabra de apenas tres letras tan pequeña pero que es inmensa en su significado: la paz encierra la felicidad ansiada por las naciones del mundo, porque nosotros, los hombres, hemos sido creados para vivir en paz, en realidad, en gozo, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y Dios es amor por eso queremos vivir en paz. Jesús saludaba a sus apóstoles diciéndoles: ¨ La paz os dejo la paz os doy¨, quizás nos parezca un extraño saludo, pero hoy que el mundo ha perdido el tesoro de la paz, recién podemos comprender la riqueza que encierran las palabras de Jesús.
¿Qué pasa en el mundo que está en crisis de paz?Es como preguntar porque hay hambre, lo lógico de la respuesta será porque no hay pan, de la misma forma ¿porque no hay paz?. Porque no hay amor, cuando no hay amor hay ausencia de Dios. Los hombres nos hemos materializado tanto que nos hemos olvidado de Dios.La sociedad de consumo es el monstruo que ha acaparado la mente y el corazón de los hombres, hoy corremos la gran carrera de quien tiene más, en otras etapas la humanidad corría para poder ser más.Hoy se han invertido los valores; el respeto, la moral, la sabiduría, el honor pareciera que han desaparecido de la escala de los valores, y el hombre al volverse más materialista ha endurecido su corazón y Dios es algo así como para recordarlo alguna vez. Que lejos estamos de vivir, como nos enseña El Maestro. El dice: ´Busquen el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se les dará por añadidura´. Son palabras textuales del Señor, es su promesa, debemos tener la seguridad de que si lo buscamos cada día, nos acercamos a Él y vivimos en justicia, sin engaños, sin maldad, vamos a recibir sus maravillosas añadiduras que son sus gracias, sus regalos, sus bendiciones transformadas en paz, paz en los pueblos, en las familias en el fondo del corazón, bendiciones en el trabajo, la salud, la economía. El Señor es generoso y misericordioso.Pero como vamos viviendo tan alejados de la verdad y de la justicia, hoy se engaña con facilidad y la ambición del poder es tan grande que no importan los medios para conseguirlo. La juventud se mueve en medio del caos de la discordia y de la ambición y esto captan nuestros jóvenes ¿cómo construirán su futuro? Con razón Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18,8)


