Como debe ser

El veredicto se dio a conocer después de 16 años de tramitación del primer proceso en Latinoamérica que investiga a las dictaduras militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay por cometer crímenes contra al menos 106 víctimas, entre las cuales hay 45 uruguayos, 22...

El veredicto se dio a conocer después de 16 años de tramitación del primer proceso en Latinoamérica que investiga a las dictaduras militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay por cometer crímenes contra al menos 106 víctimas, entre las cuales hay 45 uruguayos, 22 chilenos, 15 paraguayos, 13 bolivianos, 10 argentinos y un ecuatoriano, según reportó la agencia Efe.Dos de las mayores condenas recayeron sobre el entonces jefe de la guarnición militar de Campo de Mayo, Santiago Omar Riveros, condenado a 25 años de cárcel, y el último dictador y entonces jefe de Institutos Militares, Reynaldo Bignone, a 20 años.También fueron sentenciados a 25 años el ex agente de la SIDE, Miguel Ángel Furci y el uruguayo Cordero Piacentini, por su rol en el centro clandestino de detención en Automotores Orletti, epicentro de la persecución a uruguayos en la Argentina ejecutada por represores de los dos países rioplatenses.De los 32 imputados iniciales por asociación ilícita y privación ilegal de la libertad agravada por aplicación de tormentos en un total de 105 casos, sólo 17 llegaron como acusados a la sentencia, de los cuales dos fueron absueltos.El resto fueron apartados por razones de salud o murieron sin llegar a conocer el veredicto de los jueces, como en el caso del fallecido ex dictador Jorge Rafael Videla. El fallo se conoció luego de tres años y dos meses de audiencias.Según un informe de la Unidad de Superintendencia para Delitos de Lesa Humanidad de la Corte, entre 2008 y 2015 se registraron 791 casos que, sumados a los últimos 15, hasta el 27 de mayo pasado suman 806 sentencias condenatorias por delitos cometidos por ex represores.La última dictadura militar argentina, cuyo cabecilla fue Jorge Rafael Videla, fue instaurada con extrema violencia el 24 de marzo de 1976 y se prolongó hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando el pueblo argentino recuperó la democracia.La apertura de causas contra ex represores de la última dictadura militar fue uno de los ejes de las políticas de Estado durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, según un reporte del sitio web diariouno.com.ar.La cifra total de causas contra ex jerarcas militares surge de las 20 condenas dictadas en 2008, 39 en 2009, 110 en 2010, 86 en 2011, 147 en 2012, 168 en 2013, 92 en 2014, 117 en 2015 y 27 hasta el 27 de mayo pasado. Es decir, desde 2013 viene reduciéndose el número de sentencias a medida que se van resolviendo los casos abiertos durante los gobiernos kirchneristas.Asimismo, en el mismo período se dictó sentencia en 130 juicios orales: seis en 2008, 12 en 2009, 16 en 2010, 17 en 2011, 21 en 2012, 25 en 2013, 16 en 2014 y 16 en 2015 y uno hasta el 22 de marzo de 2016.Durante siete años, la dictadura impuso el proceso autoritario más sangriento que registra la historia argentina. Miles de políticos, estudiantes, obreros, sindicalistas, intelectuales, profesionales, religiosos y muchos otros fueron secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos, mientras otros miles salieron al exilio para salvar su vida.La dictadura etiquetó como ‘subversivos’ a los activistas o simpatizantes de cualquier movimiento de protesta o crítica social en el marco de una feroz represión donde no hubo errores ni excesos, sino un plan deliberado de exterminio del oponente político.Además, se levantaron centros clandestinos de detención y de tortura donde se detenía, torturaba y asesinaba impunemente. La derrota militar en la Guerra de las Malvinas marcaría el derrumbe político de la dictadura.En ese contexto, el hecho que otros 15 de los miles de represores que martirizaron y asesinaron al menos a 30.000 seres humanos hayan sido castigados como debe ser, es un hálito de esperanza para hacer justicia a quienes cuyo único pecado fue pensar diferente y apostar por la democracia.


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