Bolivia libre de aftosa

El director Nacional del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), Mauricio Ordoñez, informó que la OIE revalidó el estatus internacional de país libre de esta enfermedad animal, como producto de las políticas implementadas por el gobierno del Estado...

El director Nacional del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), Mauricio Ordoñez, informó que la OIE revalidó el estatus internacional de país libre de esta enfermedad animal, como producto de las políticas implementadas por el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia.“Cumplimos nuestro objetivo y lo seguiremos haciendo implementado las directrices y recomendaciones de la OIE para continuar con la manutención de este estatus, en beneficio directo de todos nuestros productores ganaderos”, manifestó Ordoñez, citado por un boletín de prensa emitido por el Ministerio de Desarrollo Rural de Tierras.El 29 de mayo de 2014, la OIE emitió una resolución que declaró al territorio nacional libre de esa enfermedad que afecta al ganado, en base al ininterrumpido como incesante trabajo que durante 14 años –desde el 2000– realizó el Senasag para lograr ese objetivo en coordinación con los gobiernos departamentales, municipales y los productores.La 82ava Asamblea de la OIE, que se desarrolló en París (Francia), por unanimidad certificó a Bolivia como país libre de fiebre aftosa y de enfermedades de rumiantes menores, con lo que nuestro país pudo garantizar la sanidad de los productos cárnicos y lácteos, tanto para el mercado interno como en los mercados externos.Durante 14 años y en el marco de una política de Estado, Bolivia invirtió más de 100 millones de dólares para obtener esa certificación internacional de la OEI, dinero bien invertido si tomamos en cuenta que beneficia a 339 municipios del país y a 1,3 millones de productores.Además de la producción cárnica de 9,1 millones de cabezas de ganado bovino; 9,3 millones de ganado ovino; 2,9 millones de ganado porcino; 2,8 millones de llamas, y al menos a medio millón de alpacas que existen dentro del territorio nacional.La fiebre aftosa es una enfermedad vírica grave del rebaño, sumamente contagiosa y de repercusiones económicas considerables. Aunque la enfermedad es rara vez fatal en los animales adultos, la mortalidad entre los animales jóvenes suele ser alta debido a la miocarditis o a la falta de amamantamiento si la madre está afectada por la enfermedad. Es decir, en una población susceptible, la morbilidad es de casi un 100%, siendo los animales de cría intensiva más susceptibles que las razas tradicionales.La fiebre aftosa se caracteriza por fiebre y úlceras en forma de ampollas en la lengua y labios, en la boca, en las ubres y entre las pezuñas. Ocasiona graves pérdidas de producción y aunque la mayoría de animales afectados se recupera, la enfermedad a menudo los deja debilitados.Las pérdidas físicas asociadas a la fiebre aftosa afectan ostensiblemente al ganado y consecuentemente los daños económicos son considerables. Mientras las perdidas físicas directas de la fiebre aftosa son ocasionadas por la disminución en la producción de leche y carne, las pérdidas físicas indirectas reducen la productividad del establecimiento ganadero, debido a la disminución de la capacidad de reproducción de los animales afectados y al número de muertes, además de los animales descartados y abortos.En ese contexto, es altamente plausible que la lucha contra la fiebre aftosa se mantenga como una de las prioridades en materia de política pecuaria e involucre no sólo al gobierno nacional, sino a gobernaciones y gobiernos municipales en cuya jurisdicción se fomenta la actividad ganadera.Ahora bien, sólo si mantenemos un trabajo coordinado entre los actores públicos y privados vinculados al sector ganadero –bajo el liderazgo del Senasag– y asumimos cada una de las recomendaciones realizadas por la OIE, será posible mantener el estatus internacional de Bolivia como un país libre de fiebre aftosa. Y este es el desafío.


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