Enatex

En el Día el Fabril, los trabajadores de Enatex marcharon junto a sus compañeros afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB) y a la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia (CTFB) en rechazo al Decreto Supremo Nº 2675 que cierra la textilera y el despido de al menos 800 obreros....

En el Día el Fabril, los trabajadores de Enatex marcharon junto a sus compañeros afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB) y a la Confederación de Trabajadores Fabriles de Bolivia (CTFB) en rechazo al Decreto Supremo Nº 2675 que cierra la textilera y el despido de al menos 800 obreros. Cuando la movilización llegó a la sucursal ubicada en la zona de Villa Fátima, los marchistas intentaron tomar el recinto, lo que provocó un violento enfrentamiento con los efectivos policiales que la custodiaban, reportó Erbol.Los uniformados lanzaron granadas de gas lacrimógeno para dispersar a los marchistas y evitar que tomaran la sucursal de Enatex y los trabajadores respondieron con piedras, cachorros de dinamita y otros objetivos contundentes. Por su alta peligrosidad, el uso de dinamita en protestas sociales estaba prohibido hasta el pasado 1 de mayo, cuando la disposición fue derogada a petición expresa de la COB.También resultaron heridos el camarógrafo de Canal 13 (Televisión Universitaria), Antonio Maydana, con una lesión en un ojo; y Abraham Clares, trabajador de Enatex, internado en el Hospital Arco Iris con una herida de balín en la cabeza.Y en ese escenario de violencia extrema, 76 trabajadores fueron aprehendidos, de ellos 70 varones y seis mujeres. Además, el camarógrafo de la red ATB, Ricardo Pereira, fue detenido aunque luego recuperó su libertad.La crisis de Enatex se desató a mediados de 2014 y pese a una serie de medidas asumidas por las autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural para revertir las millonarias pérdidas que mensualmente reportaba, se acentuó en los meses que transcurrieron de este 2016 y su situación se hizo insostenible.El pasado 15 de mayo, la ministra Verónica Ramos anunció la modificación de la naturaleza jurídica de Enatex y su conversión en el Servicio Nacional Textil, una entidad pública descentralizada orientada a ofrecer al sector textil diversos servicios.Según el gobierno, la nueva entidad cumplirá el rol de apoyo al conjunto de la industria textil boliviana, pues ya no será un competidor sino un aliado que promoverá el fortalecimiento de las medianas, pequeñas y de las microempresas del sector.No obstante, la modificación de la naturaleza jurídica de Enatex pasa por el despido de todos sus trabajadores que recibirán los beneficios sociales que señala la ley, y aunque el 20% de ellos será recontratado, la realidad indica que unas 800 familias quedarán desprotegidas y sin ingresos mensuales.En ese contexto, ¿por qué quebró Enatex, empresa creada por el Decreto Supremo Nº 1253 del 11 de junio de 2012? Una de las causas, tal vez la más trascendental, es una administración improvisada y política de la factoría. Cuando el gobierno se hizo cargo de Enatex nombró como gerente a la ingeniera Betty Silva, que sólo estuvo un año en el cargo, luego designó al cineasta Alejandro Zárate, también por un año, y después a la comunicadora Julia Aparicio. A todas luces personas sin la experiencia ni la formación profesional para administrar una empresa textil.Si bien la situación de Enatex se agudizó por su maquinaria obsoleta y una carga laboral insostenible, la suspensión de Bolivia de los beneficios de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Drogas (ATPDEA) por parte de Estados Unidos, entonces el principal mercado para los textiles bolivianos, fue el golpe definitivo.Y aunque el gobierno intentó abrir otros mercados, como el venezolano, el cubano y en pequeña proporción el brasileño y el argentino, los resultados no fueron los esperados.Ahora bien, una vez que Enatex quebró, ¿quién se hará responsable de los millones de bolivianos que se invirtieron en un negocio textil que el tiempo demostró que fue un desastre económico? Además, la quiebra de Enatex desveló el fracaso del Estado como empresario, al menos en un rubro, como el textil, con un pequeño mercado interno y sin mercados externos, y es una lección que para asumir ese tipo de medidas se necesita certidumbre y cautela y no sólo el entusiasmo del discurso político.


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