Venezuela en crisis
La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) reiteró su posición de alejar del poder a Maduro, dos semanas después de que presumiblemente cumpliera el primer requisito y entregara al Consejo Nacional Electoral (CNE) 1.8 millones de firmas de los venezolanos que respaldan la aplicación de...
La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) reiteró su posición de alejar del poder a Maduro, dos semanas después de que presumiblemente cumpliera el primer requisito y entregara al Consejo Nacional Electoral (CNE) 1.8 millones de firmas de los venezolanos que respaldan la aplicación de ese mecanismo constitucional, proceso que el gobierno califica de fraudulento.No obstante, detrás de la peor crisis que castiga a Venezuela –tras 14 años del fallido golpe de Estado del 11 de abril de 2002 en contra del fallecido presidente Hugo Chávez– no sólo se encuentran oficialistas y opositores sino políticos conservadores de Colombia, España y Estados Unidos, entre otros.En ese contexto y en medio de una agenda opositora de acciones de hecho para presionar desde las calles al CNE la convocatoria a esa consulta popular, la Gaceta Oficial publicó el decreto de presidencial que declara el “estado de excepción y emergencia económica” durante 60 días en todo el territorio venezolano.Con esa norma legal, Maduro pretende hacer frente a supuestas amenazas de golpe de Estado que se fraguan desde Estados Unidos, según aseguró recientemente, con la ayuda de la oposición venezolana y el apoyo del ex presidente colombiano Álvaro Uribe, además del gobierno español de Mariano Rajoy.Sea como fuere, el gobierno bolivariano, acosado por una creciente escasez de alimentos de primera necesidad y de medicinas, cortes diarios de energía eléctrica y agua, y la más alta inflación del mundo, atribuye esos indicadores negativos a una guerra económica impulsada por la oposición y a sus aliados externos, y la caída de los precios internacionales del petróleo.Los hechos señalan que la caída de los precios del petróleo –en más de 50% en 2014– marcó el inicio de la severa crisis económica que soporta Venezuela y que alimenta las tensiones entre el gobierno y una oposición que controla el Congreso y que está empeñada en destituir a Maduro.De una cotización de 98,98 dólares en julio de 2014, el precio del barril de petróleo cayó a 47,05 dólares al finalizar ese año, en un país donde el petróleo aporta hasta el 96% de las divisas y que es absolutamente dependiente de su exportación.La agencia AFP reportó que la inflación galopa sin control: de 68,5% en 2014, saltó a 180,9% en 2015, la más alta del mundo. Para 2016, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una inflación del 720% y un 2.200% en 2017.Simultáneamente, la economía venezolana continuaba la caída en picada: tras un crecimiento de 1,3% en 2013, en 2014 se contrajo 3,9% y el año pasado 5,7%. La devaluación también se tornó imparable. En junio de 2015 el dólar se cotizaba a 400 bolívares en el mercado paralelo, hoy está en 1.096.En ese contexto, desde su triunfo en las elecciones parlamentarias del pasado 6 de diciembre, con 112 de los 167 diputados de la Asamblea Nacional (56,2%), la opositora MUD tomó el control del Congreso y desde ese espacio legislativo ha desatado una política de desestabilización del gobierno para destituir a Maduro.La oposición ratificó su apuesta por la presión en las calles hasta conseguir la habilitación del referéndum revocatorio y la posterior destitución de Maduro y está urgida de que esa consulta se celebre este mismo año, único periodo en el que es posible remover al presidente, posesionado por seis años en abril de 2013.Es decir, una oposición que no puede exhibir credenciales de pleno respeto a la democracia y un gobierno que ha dado señales suficientes de incapacidad para encarar la crisis económica, configuran un oscuro panorama peligrosamente orientado a la polarización y la violencia política.Y como si fuera poco, en su papel injerencista el gobierno de Estados Unidos se apresta a poner más presión sobre Maduro, mientras está cada vez más convencido de que el presidente venezolano no acabará su mandato, ya sea por una destitución vía referéndum revocatorio o apartado del poder por el propio chavismo.


