A propósito de Brasil, “si rasuran a tu vecino…”

-Dilma dice que esto es un golpe de Estado, ¿qué está pasando en Brasil?, preguntó una destacada conductora de televisión a un periodista especializado.- Es la cosa más extraordinaria, (…) es la cosa más surrealista que he visto en toda mi carrera como periodista reporteando desde...

-Dilma dice que esto es un golpe de Estado, ¿qué está pasando en Brasil?, preguntó una destacada conductora de televisión a un periodista especializado.- Es la cosa más extraordinaria, (…) es la cosa más surrealista que he visto en toda mi carrera como periodista reporteando desde diversas partes del mundo. Esencialmente toda la casta política que está señalada por hechos de corrupción quiere destituir a una presidenta que no se halla acusada por hechos de corrupción…, respondió el consultado antes de ingresar en un pormenorizado detalle de las paradojas que marcaron el llamado impeachment.El diálogo no se producía entre periodistas de Telesur o Cubanoticias o, incluso, RT (la cadena rusa de noticias). Quienes intercambiaron sus expresiones de sorpresa fueron Christiane Amanpour, una de las emblemáticas jefas de noticias de la CNN y el analista Glenn Greenwald.Semejante escenario muestra lo inocultable que fue la vergonzosa manera en que se sacó a la mandataria brasileña del poder.  Pero pese al megaescándalo internacional, finalmente Dilma Rousseff fue suspendida de su cargo. Una abrumadora mayoría de los senadores de ese país (52 contra 22) aprobó el inicio del juicio político que había sido autorizado por la Cámara de Diputados, el 17 de abril.Formalmente se abrió una fase de los 180 días que debe durar el proceso, tiempo en el que el vicepresidente Michel Temer ejercerá como Presidente interino. Pero lo virtualmente cantado es que después de ese lapso Rousseff sea hallada culpable, y Temer concluya el mandato, el 1 de enero de 2019. El propio flamante Mandatario ha declarado reiteradamente que prevé gobernar los dos años venideros y los analistas deducen que la ingeniería de la destitución ya ha completado planos y materiales.Se acusó a Rousseff de un tema que, se sabe, no debería ser conducente a su destitución. El Poder Judicial halló claros indicios de que su Gobierno “maquilló” cifras fiscales para tener la posibilidad de incrementar los niveles de endeudamiento público. Pero, la defensa demostró reiteradamente, como hablando a sordos, que otros presidentes incurrieron en la misma práctica, sin que nadie los haya sancionado por ello.Y claro, lo que asombraba al equipo de la CNN se hallaba latente en la mayoría de los senadores y diputados que vertían sus ataques contra la Presidenta. Cientos, sí, cientos de escándalos de corrupción afectan al grueso de la clase política brasileña. Tanto oficialistas como opositores se hallan vergonzosamente implicados. Cuentas secretas en Suiza, el Panamá Papers, el escándalo “Lava Jato” (“lavado a presión”) suman miles de millones de dólares en coimas y malversaciones. Se ha llegado a concluir que una minoría de los legisladores y ejecutivos de los poderes respectivos se halla limpia de esa embarrada masiva. Y curiosamente, en la lista de los no implicados se encuentra la presidenta suspendida.Simplemente, lo dijo el propio periodista del programa de CNN: “Los plutócratas en Brasil hace mucho tiempo que odian al Partido de los Trabajadores, pero no lograron derrotarlo en las elecciones. Entonces ésta es su gran oportunidad, con la economía en crisis y la gente furiosa, para sacarse de encima al PT, por medios antidemocráticos”.Dicho y hecho, Temer, fiel a su condición política y moral, sin personas afrobrasileñas ni mujeres en su gabinete inició su gestión el jueves. Anunció recortes y revisión de las políticas sociales. Advirtió luego, en su primera entrevista, que “en dos años no se pueden hacer milagros”, al referirse a la crisis económica.Para que, a despecho de un mínimo de ética, se produzca el golpe, bastaron unas traiciones (iniciadas por el otrora oficialista Temer) y pactos. La presión en las calles obedeció a errores de gestión que precipitaron la crisis económica y caída de imagen de los líderes del PT. ¿Cuántos de esos factores se incuban hoy en Venezuela, Ecuador y Bolivia? En esta básica disputa del poder colmada de pretextos, seguramente unos y otros aprenden lecciones para atacar o defender.


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