El golpe avanza

Y fue la Cámara Alta la instancia legislativa que este jueves, con el voto de 55 y la oposición de 22 de los senadores, suspendió de su cargo a la primera mujer electa presidenta en las urnas, mientras dure el juicio político instaurado en su contra acusada de maquillar las cuentas públicas,...

Y fue la Cámara Alta la instancia legislativa que este jueves, con el voto de 55 y la oposición de 22 de los senadores, suspendió de su cargo a la primera mujer electa presidenta en las urnas, mientras dure el juicio político instaurado en su contra acusada de maquillar las cuentas públicas, cargo que ella rechaza rotundamente. Durante los seis meses que dure la causa, desempeñará interinamente la Presidencia brasileña el vicepresidente Michel Temer, quien, al igual que su partido, el PDMB, rompió su alianza con el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y, en su nuevo papel de opositor, asumió la Presidencia.Los hechos señalan que Rousseff, quien nunca ha sido acusada de enriquecimiento ilícito o delito alguno que legalice el juicio político en su contra, es víctima de un complot político que busca su destitución, haya o no haya cometido algún delito.Es por eso que tras la suspensión de Rousseff, el Senado inició inmediatamente la fase de instrucción, en la que los acusadores presentarán las pruebas y los testimonios que sustenten sus denuncias, y la mandataria suspendida asumirá su defensa.Luego de esta fase, una comisión especial de la Cámara Alta elaborará un nuevo informe sobre si la acusación procede o no y lo pondrá a consideración de los senadores, quienes, por simple mayoría, decidirán si prosigue o se archiva el proceso. Si procede, entonces se abrirá la etapa de juzgamiento.Al final de esta fase, el Senado votará sobre si la acusada cometió o no el crimen de responsabilidad que se le imputa, y en caso de ser condenada por al menos dos tercios de sus miembros (54 de 81 votos) Rousseff será destituida y Temer la reemplazará definitivamente hasta completar el periodo constitucional, el 1 de enero de 2019.Sin embargo, si el impedimento es rechazado por los senadores o los acusadores no alcanzan los dos tercios de voto requeridos, Rousseff reasumirá la Presidencia, lo cual, en vista de la votación del jueves, es lo menos probable.Ahora bien,  la dramática crisis por la que atraviesa la democracia brasileña confirma que la lucha por el poder sigue siendo dominada por los grandes intereses económicos y políticos de siempre y, en este sentido, Rousseff enfrenta un verdadero proceso kafkiano, en el que el acusado no consigue saber con exactitud de qué se lo está acusando ni tampoco el porqué.En ese sentido, Temer, tras asumir como presidente interino, mostró su verdadero rostro y armó un gobierno con la vista puesta en satisfacer las expectativas de los mercados y de los inversores.Es decir, gobernará con un gabinete que marca un giro hacia la derecha política y cuyos ministerios se repartieron las fuerzas que impulsaron la suspensión de la presidenta electa en las urnas. De esa manera, Temer envió señales a los mercados y al empresariado paulista, cuyos líderes apoyaron y en algunos casos financiaron las protestas masivas que minaron la imagen de Rousseff.Y mientras decía que su mayor objetivo es reducir el desempleo y que las investigaciones de la operación ‘Lava Jato’ deben seguir, Temer no ahorró elogios y guiños ante el Congreso, que ha llevado a Rousseff al borde de la destitución, pero que también tiene en carpeta pedidos de impeachment en su contra.En ese contexto, el juicio político en contra de una presidenta legítimamente electa en las urnas y sin indicios de haber cometido delito alguno, no sólo puso en juego el mandato presidencial, sino lo que verdaderamente se encuentra en riesgo es el respeto a la voluntad soberana del pueblo brasileño, a la Constitución y a la democracia.Además, la presidente suspendida, una ex guerrillera que combatió a la dictadura militar, nunca se había imaginado que como la primera mujer presidenta de Brasil, también le tocaría enfrentar un golpe de Estado, pero generado desde el Congreso.


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