Amenaza chilena

La nueva base militar pertenece a la Segunda Brigada Acorazada Cazadores del Desierto, de la VI División del Ejército chileno, está situada en Cariquima, un pequeño poblado de 400 habitantes, ubicado en el municipio de Colchane de la provincia Iquique y en el desierto de Atacama.El despliegue...

La nueva base militar pertenece a la Segunda Brigada Acorazada Cazadores del Desierto, de la VI División del Ejército chileno, está situada en Cariquima, un pequeño poblado de 400 habitantes, ubicado en el municipio de Colchane de la provincia Iquique y en el desierto de Atacama.El despliegue militar chileno ocurre tras el anuncio de Bolivia de demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, esta vez por el arbitrario aprovechamiento de las aguas del Silala, manantiales ubicados en territorio bajo soberanía boliviana.Según el libro ‘Las aguas del Silala’, del historiador chileno Cástulo Martínez, el Silala es una cuenca hidrográfica de 70 kilómetros cuadrados, con un centenar de manantiales activos de los que brotan aproximadamente 200 litros de agua por segundo. Martínez asegura que los manantiales no forman un flujo o curso que conduzca el agua a algún sitio determinado, ya que son corrientes de agua subterránea que afloran a la superficie en un punto específico, sin que circulen en ninguna dirección.Esta zona de manantiales se halla enteramente en territorio boliviano y las aguas que brotan de ellos son conducidas hacia territorio chileno por medio de canaletas artificiales construidas por Chile a partir de 1884 sin el consentimiento de Bolivia.Y ante la negativa chilena de asumir una compensación económica por el aprovechamiento ilegal de las aguas del Silala –para Chile es ‘un río de curso internacional’–, Bolivia sumará en La Haya una segunda demanda contra Santiago. El 24 de abril de 2013, la primera demanda fue interpuesta ante el más alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas, para que en el marco de los derechos expectaticios de Bolivia obligue a Chile a negociar una salida soberana al océano Pacífico. El 24 de septiembre de 2015, La Haya se declaró competente para atender dicha demanda.Radio Bio Bio de Chile informó recientemente que las instalaciones de la Base Militar Patrulla Cariquima están dotadas de alta tecnología comunicacional, con enlaces satelitales e Internet, y cuenta con una pista de aterrizaje operativa para todo tipo de aeronaves. Es decir, incluso para sus aviones de combate F-16.A mediados de 2009, durante un ejercicio militar realizado en el desierto de Iquique, el Ejército de Chile presentó algunos de los 132 tanques Leopard 2 A4 que adquirió a Alemania en el 2007.Estos blindados son la principal potencia de fuego de la Segunda Brigada Acorazada Cazadores del Desierto, de la VI División del Ejército chileno, de la que depende la Base Militar Patrulla Cariquima, ubicada a menos de 15 kilómetros de la frontera con Bolivia, cerca de los manantiales del Silala.Esta unidad militar es capaz de movilizarse en pocas horas por todo tipo de territorios, contemplando abastecimiento de agua y combustible para largos periodos, y puede realizar patrullajes de larga duración por todo el norte chileno.En noviembre de 2015 y en una exhibición de fuerza militar denominada “Huracán 2015”, el Ejército chileno realizó operaciones terrestres, aéreas y marítimas con el empleo de tanques Leopard 2 A4, cañones autopropulsados, vehículos de combate de infantería equipados con lanza misiles anti tanque, entre otros equipos militares.Ahora bien, si fuera cierta la versión chilena de que el incremento de su presencia militar a sólo 15 kilómetros de la frontera con Bolivia obedece a la necesidad de “impedir ataques contra civiles, robos, contrabando y narcotráfico”, entonces surge la siguiente pregunta: ¿Para encarar esas tareas, inminentemente policiales, será necesario desplegar una unidad militar acorazada, con tanques, vehículos de asalto, misiles y otras armas de grueso calibre? La única respuesta coherente es NO.Y si el narcotráfico y el contrabando no se combaten con tanques, cañones, misiles y otros implementos bélicos, la ostentación de fuerza bruta y la amenaza chilena desvela su falta de argumentos para mantener enclaustrada a Bolivia y porque sabe que no seguirá aprovechando de manera abusiva y gratuita las aguas del Silala.


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