Atentado contra el medio ambiente

La denuncia efectuada por los pescadores asociados legalmente fue publicada en la revista La Región, en la que se indica que la matanza de los delfines de agua dulce, una especie patrimonio boliviano y en peligro de extinción, ocurre río arriba de Puerto Villarroel.El director del Centro de...

La denuncia efectuada por los pescadores asociados legalmente fue publicada en la revista La Región, en la que se indica que la matanza de los delfines de agua dulce, una especie patrimonio boliviano y en peligro de extinción, ocurre río arriba de Puerto Villarroel.El director del Centro de Investigación de Recursos Acuáticos (CIRA), de la Universidad Autónoma del Beni, Federico Moreno, detalló que los pescadores ilegales navegan en canoas y se cercioran de que no haya guarda parques en los alrededores para matar a los delfines de agua dulce con la ayuda de machetes. Los detalles de la matanza fueron desvelados en el taller “Plan de acciones para la conservación del bufeo boliviano: Mitigación de los impactos de represas, pesca y deforestación”, que entre el 26 y el 27 de abril se realizó en la ciudad de Cochabamba.De acuerdo con la explicación del especialista, el objetivo de la carnicería de bufeos es utilizarlos como carnada para pescar peces banquillo. “Cada animal muerto es dividido en cuatro partes iguales, con cada una se atrapa entre 600 y 800 kilos de blanquillo, es decir, con un bufeo muerto se pesca entre 2.400 a 3.200 kilos de blanquillo, cuyo mercado principal está en Quillacollo y Cochabamba”, señaló Moreno.El 21 de septiembre de 2012 y mediante el artículo 1 de la Ley 284, el gobierno del presidente Evo Morales declaró al bufeo o delfín de agua dulce (Inia boliviensis) como patrimonio natural del Estado Plurinacional de Bolivia.En tanto que el artículo 52 de la Ley 1333, Ley del Medio Ambiente, del 27 de abril de 1992, prescribe que “el Estado y la sociedad deben velar por la protección, conservación y restauración de la fauna y flora silvestre, tanto acuática como terrestre, consideradas patrimonio del Estado, en particular de las especies endémicas, de distribución restringida, amenazadas y en peligro de extinción”.La vulnerabilidad del bufeo hizo que en 2009 el Libro Rojo del Ministerio de Medio Ambiente lo catalogara como una especie en peligro de extinción.El bufeo boliviano es el único mamífero exclusivamente acuático que vive en los grandes ríos de nuestra amazonia y es una especie diferente de otros delfines de agua dulce de Perú, Colombia, Brasil, Ecuador y Venezuela.Su hábitat son los ríos de los departamentos de Cochabamba, Santa Cruz y Beni, y las subcuencas de los ríos Mamoré e Iténez. Su reproducción es una vez al año.Por lo demás, las particularidades del bufeo, su gran tamaño, color, carisma y su fácil observación lo convierten en una especie emblemática para promover la conservación de nuestros ecosistemas acuáticos y como un gran atractivo turístico boliviano.Moreno dijo que un estudio contabilizó en 720 ejemplares la población de delfines de agua dulce en los ríos amazónicos de Bolivia. “Si por año se mata a 160 bufeos, en cinco años ya no habrá más delfines”, advirtió el experto.No podemos olvidar que al extinguirse una especie se ve alterado un ecosistema completo, y esto trae como consecuencia la falta de balance en la proliferación de otras especies aún existentes, ya sea de plantas o de animales, y al verse afectado el ecosistema, también se ve afectado el ser humano y el planeta como tal.En ese contexto, urge que las autoridades jurisdiccionales asuman las investigaciones correspondientes, identifiquen y sancionen con todo el peso de la ley a los autores, cómplices y encubridores de ese atentado en contra del medio ambiente.Ahora bien, la persecución legal de los pescadores furtivos debería ir acompañada de la elaboración y ejecución de un plan de acción, un conjunto de estrategias destinadas a promover la protección y la conservación del bufeo boliviano y de otras especies en peligro de extinción.Es que sólo cuando tomemos medidas concretas tendrá algún significado celebrar, cada 24 de octubre el “Día de los delfines de agua dulce”, caso contrario esa conmemoración carecerá de sentido, será hipócrita y de complicidad con los depredadores del medio ambiente. ¿No les parece?


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