Los inquilinos de la calle
Pero mientras los ciudadanos toman sus previsiones, con anuncios como éste, y compran guantes, gorros, medias, chalinas y otros ¿Qué sucede en las calles? Sencillamente, las calles de Tarija se hielan y alrededor de 50 personas duermen a la intemperie. Unidades móviles de la Guardia Municipal...
Pero mientras los ciudadanos toman sus previsiones, con anuncios como éste, y compran guantes, gorros, medias, chalinas y otros ¿Qué sucede en las calles? Sencillamente, las calles de Tarija se hielan y alrededor de 50 personas duermen a la intemperie. Unidades móviles de la Guardia Municipal y albergues son algunas de las medidas que se destinan para que los “inquilinos de la calle” sobrevivan. Sin embargo, no es suficiente, pues en esta semana falleció una persona por hipotermia, se dice que se trataba de un bebedor consuetudinario, pero sea o no. El hombre murió de frío. “Zambo”, es uno de los inquilinos de la calle, pasea por las frías aceras, respira la helada noche y siempre está acompañado de su verde bolsa de coca que le ayuda a resistir. Cuenta que tiene 27 años, que vino de Potosí pero dice que “todo está bien”. Cuando cae la noche busca un refugio, a veces lo encuentra en un cajero automático, en una banca de la terminal de buses o simplemente en la esquina de una calle. Pero el temporal invernal que se ensañó con Sambo a lo largo de la semana tiene consecuencias en todos los ámbitos, como hospitales colapsados por el amplio número de casos de gripe, vuelos cancelados y heladas en la producción de hortalizas. Empero, lo más preocupante es que a los seres más frágiles de la sociedad, “los inquilinos de la calle”, dormir en un lugar inapropiado puede costarles la vida misma. Pero… ¿por qué no van a un albergue? Cada persona tiene una razón distinta para no acudir a los servicios de ayuda. La principal es que ninguna de ellas está demasiado informada sobre las posibilidades de refugio que se les ofrecen. “Miedo, pérdida de libertad, horarios muy estrictos o incomodidad” son otros de los motivos que argumentan los indigentes para no acudir a estos lugares, que entre otras cosas son muy escasos. Por todo esto el problema persiste. Sin embargo, este año una iniciativa sorprendió y vino de la mano de “Los amigos de la ciudad”, como se llama un grupo de personas, que se ha concentrado en poner su granito de arena para ayudar a Tarija en varios aspectos. “Un cartel hecho a mano y que indica: ¿Tiene Frío? lleve una prenda, ¿Quiere Ayudar? deje otra”, fue pegado en una pared de la calle Sucre entre Madrid e Ingavi, y debajo del anuncio se pusieron seis ganchos, adheridos al muro, sobre los que colgaban seis chompas. La iniciativa se expandió a varias calles y lo mejor de todo: Funcionó. Pues durante toda la semana se tomaron y se renovaron las prendas. Empero, no todo fue bueno, debido a que no pasó ni un mes y este grupo de activismo social recibió amenazas. Se cree que se trata de personas afines a las autoridades de turno, a quienes no se critica pero queda claro que las actividades dejaron al descubierto la ayuda que se puede dar con iniciativas tan sencillas. Una de las fundadoras del grupo ciudadano dijo en su página de Facebook: “No nos vamos a rendir, y otra cosita: tarijeño es el que adopta esta tierra como suya”. Luego de esto, ahí están: pintando grafitis, donando libros en el parque Los Chiquis y regalando ropa abrigada a la gente que lo necesita. Queda demostrado que aunque en el mundo y en Bolivia cada capital lidia con matices distintos al intentar resolver la problemática de los “inquilinos de la calle”, iniciativas como la de los amigos de la ciudad merecen un aplauso. Y sobre todo nos demuestran que podemos sobrevivir a este frío con el calor de la ayuda humana. Así lo refleja también un hombre, de unos sesenta años, quien luego de sacar una chompa de las dispuestas por “Los amigos de la ciudad” masculla explicaciones confusas sobre por qué duerme en la calle. No es un viajero, a pesar de que lleva una vieja mochila. “No tengo donde dormir yo que he sobrevivido a ocho guerras. Pero esto me ayuda mucho”, dice mientras enérgico se pone la chompa. “No me han dicho nada de que pudiera ir a dormir a otro sitio”. Se calla, se enfada y ríe.





