Trump, virtual candidato

Aunque la candidatura de Trump todavía no acumuló los imprescindibles 1.237 delegados que deben votar por él en la Convención Nacional del Partido Republicano en julio próximo para obtener formalmente la nominación, con el retiro de Cruz y Kasich el camino le quedó totalmente despejado.Es...

Aunque la candidatura de Trump todavía no acumuló los imprescindibles 1.237 delegados que deben votar por él en la Convención Nacional del Partido Republicano en julio próximo para obtener formalmente la nominación, con el retiro de Cruz y Kasich el camino le quedó totalmente despejado.Es en ese sentido que el magnate inmobiliario quedó como virtual candidato republicano para las elecciones presidenciales de Estados Unidos programadas el martes 8 de noviembre de 2016 y, si no ocurre nada extraordinario, disputará el cargo político más poderoso de la Tierra con la o el candidato del Partido Demócrata.Hasta la renuncia de Cruz y    Kasich, los resultados de las primarias republicanas señalaban que de los 1.237 delegados necesarios para lograr la nominación, Trump había alcanzado 1.053, respecto de Cruz con 565 y Kasich con 153, mientras queda por elegir 514 delegados. Lo sucedido en el campo republicano casi ha eclipsado otra de las sorpresas de la noche del martes, la victoria del senador –autoproclamado socialista democrático–, Bernie Sanders, en las primarias demócratas de Indiana, sobre la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, pese a tener todas las encuestas en su contra, informa Efe. Esa victoria de Sanders tiene una importancia capital en su apuesta por la nominación del Partido Demócrata, ya que tiene lugar tras duras derrotas en Nueva York, Connecticut, Pensilvania y Marylandy cuando muchos daban ya por terminada su aventura presidencial.Hasta ahora, los resultados de las primarias demócratas y las encuestas dan a Clinton una clara ventaja y lo más probable es que finalmente gane la nominación presidencial de su partido, aunque con su triunfo en Indiana la candidatura de Sanders tomó oxígeno y el senador por Vermont no se resigna a dar una sorpresa.En el bando republicano, la virtual candidatura de Trump a la Casa Blanca ya desata un fuerte impacto a nivel nacional e internacional por su discurso racista y xenófobo en contra de los inmigrantes latinos y musulmanes, principalmente. “Cuando México envía a su gente, no envían a los mejores. No te envían a ti. Mandan gente que tiene muchos problemas y ellos nos traen esos problemas. Ellos traen drogas, traen delincuencia, son violadores. Y asumo que algunos son buenas personas”, dijo el millonario neoyorkino en junio de 2015, cuando anunció su postulación.  Además, otro de los pilares de la campaña electoral de Trump consiste en construir un muro en la frontera con México y hacer que el gobierno mexicano pague por él. En ese contexto, la candidatura del magnate inmobiliario no solo es vista como una alternativa apocalíptica por las corrientes de izquierda de Estados Unidos, sino por vastos segmentos de su propio Partido Republicano y por varios líderes mundiales. Incluso el papa Francisco advirtió en febrero pasado que Trump no puede considerarse “cristiano” por su promesa de construir el gran muro en la frontera con México que evite el ingreso de inmigrantes. “Una persona que quiere construir muros y no puentes, no es cristiana”, afirmó el Pontífice.Entre las causas de las preocupaciones están las reiteradas promesas de Trump, si obtiene la jefatura de la Casa Blanca, de reevaluar las relaciones con varios aliados de Washington y “mejorar” las relaciones de Estados Unidos con Rusia y China “desde una posición de fuerza”.Además, a uno de los líderes del Comité Nacional Republicano en Florida –cuya identidad no se reveló– un seguidor de Trump le advirtió que habría un baño de sangre si el magnate no ganaba la nominación. Otro delegado por Indiana –citado por Prensa Latina– recibió una nota después que criticó a Trump, en la cual le advertían que estaba bajo vigilancia y podría tener un “entierro tradicional” si no moderaba sus acciones contra el empresario neoyorquino. Es en ese contexto que se desarrolla el proceso electoral estadounidense que, conforme avanza, desvela altos niveles de sorpresas, irregularidades, acciones violentas, amenazas y el derroche, sin precedentes, de centenares de millones de dólares.


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