Una reivindicación social pendiente
A diferencia de lo que pasa en decenas de países, Estado y sociedad postergaron a quienes, por elemental sentido común, debía atender primero. Así como pasa cotidianamente cuando cualquier buen ciudadano colabora con presteza a no videntes o parapléjicos, todo buen Estado debería...
A diferencia de lo que pasa en decenas de países, Estado y sociedad postergaron a quienes, por elemental sentido común, debía atender primero. Así como pasa cotidianamente cuando cualquier buen ciudadano colabora con presteza a no videntes o parapléjicos, todo buen Estado debería privilegiar a este sector. Toda política social debería considerarlos en primer lugar por un básico sentido de justicia que está inscrito en cualquier doctrina política.Un axioma socialista señala: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad” (K. Marx) Y, se sabe, y se pregona, que en el actual Gobierno, célebre por sus reivindicaciones, no son pocos los que hablan de Marx y sus teorías. En este caso, las ignoraron soberanamente.Ese error o descuido marca hoy uno de los dolores de cabeza del Ejecutivo. Inducida por opositores o no, con doble o sincera intención, si hay algo evidente es que el reclamo de los discapacitados resulta absolutamente justo. Y, equivocadamente, eso no han entendido las autoridades.Como agravante, una coyuntura de críticas y denuncias ha puesto en evidencia a sectores que se aprovecharon del poder y que no pueden disimularlo. Son además evidentes pactos, seguramente estratégicos, con sectores corporativos a los que se ha premiado su lealtad con holgados y costosos beneficios. Sindicatos, empleados públicos, militares, etc. se hallan favorecidos en sus ingresos económicos y privilegios.Frente a ello, ¿cómo queda la imagen de un Gobierno que rechaza a este sector tan conmovedoramente movilizado? ¿Qué siente cualquier observador al ver que se niega un bono que equivale al 28 por ciento del salario mínimo a 41 mil personas? ¿No resulta hasta una evidente muestra de falta de ingenio para hallar una fórmula financiera basada en impuestos y descuentos mínimos?Lo peor constituye el hecho de que la estrategia asumida sea la del desgaste de la protesta que se agita en puertas de Palacio de Gobierno. Con esa conducta, el Gobierno perderá en general y en la cuenta que se le suma aunque gane el conflicto. La estrategia del desgaste no considera el macro desgaste del propio Gobierno, y parece habérsela asumido con receta repetida sin considerar otros factores. Desafortunadamente para nuestras autoridades se quemaron muchas etapas en las que pudieron haber salido boyantes y apuntándose valiosos puntos. Las semanas de la marcha, la llegada a la plaza Murillo, la vigilia que va por su primera semana suman simpatías y multiplican reacciones. Claro, multiplican también cobertura de prensa nacional e internacional que afecta marcadamente a las autoridades.Esperemos que, por justicia y tacto, sino por sentido humanitario, las autoridades reaccionen a tiempo. Esperemos que en lugar de la intransigencia, conciban soluciones inteligentes y efectivas. Ojalá que, con bono incluido y con medidas adicionales, se apunten el mérito de haber sido canales de otra histórica reivindicación.


