Crimen en un rito de pandilleros
Y este viernes se desveló que la adolescente de 16 años de edad fue asesinada el 13 de marzo durante un rito de iniciación de la pandilla Wender Rap.“Eran pandilleros y ella aparentemente murió en un rito de iniciación, pero aún estamos investigando. El cuerpo ya está en descomposición...
Y este viernes se desveló que la adolescente de 16 años de edad fue asesinada el 13 de marzo durante un rito de iniciación de la pandilla Wender Rap.“Eran pandilleros y ella aparentemente murió en un rito de iniciación, pero aún estamos investigando. El cuerpo ya está en descomposición y queremos establecer la violación”, explicó el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de Cochabamba, coronel Alejandro Pozo, citado por el diario La Razón.No obstante, las dudas del jefe policial fueron despejadas por la declaración de los sospechosos de haber participado en el crimen, quienes señalaron que María habría aceptado someterse al ritual de iniciación para ser parte de los Wender Rap, lo que en los hechos le obligaba a mantener relaciones sexuales con los líderes de la pandilla. Sin embargo, ella se habría arrepentido, por lo que los pandilleros la asesinaron.La adolescente fue reportada como desaparecida el domingo 13 de marzo, tras asistir a la Feria de Ambrosía, en Toco, distante a 44 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, el 19 de marzo su cuerpo inerte fue encontrado en un maizal de la comunidad de Ana Rancho y su enamorado fue el primero en ser aprehendido por las autoridades.Una semana más tarde, el 20 de marzo, la Policía capturó a dos colegialas que tenían en su poder el celular de la víctima y algunas de las prendas de vestir que llevaba. Ellas admitieron que María del Carmen murió asfixiada con una bolsa de plástico.Las investigaciones permitieron la captura de otras 14 personas, entre ellas dos mayores de edad. Y mientras los adolescentes fueron remitidos a un centro de rehabilitación juvenil y los adultos a la cárcel pública de Cochabamba.En el mundo de las pandillas se practican una serie de ritos para incorporar nuevos miembros. La iniciación consiste en una o varias pruebas en función del grupo criminal y de sus ‘tradiciones’. En algunas pandillas los novatos son obligados a eliminar a un pandillero rival, matar a alguien al azar, violar o cometer un atraco violento, aunque una de las ceremonias más extendidas es el de la golpiza de ‘bienvenida’.A partir del momento en el que un adolescente pasa a formar parte de la pandilla, se convierte en un nuevo soldado, en adelante vivirá bajo las órdenes del o los líderes de la banda, cumplirá todas las atrocidades que se le encarguen, incluso dará la vida por ella, el resto de pandilleros serán sus ‘hermanos’ y cualquier problema que tenga como individuo se convertirá en un asunto de todos.No obstante, si no cumple las reglas de la pandilla, en algún momento se niega a cumplir una orden, serán sus propios ‘hermanos’ quienes acabarán con su vida, ya que las pandillas nunca perdonan nada que no sea una completa y total devoción. Por eso las pandillas son un grave peligro para la juventud.Y con la violenta muerte de María del Carmen, son siete los casos de feminicidio registrados en lo que va del año en Cochabamba, pero los casos tienden a multiplicarse, pese al endurecimiento de las penas por feminicidio hasta con 30 años de cárcel sin derecho a indulto, en un país donde una mujer es asesinada cada tres días.Según el artículo 261 del Código Niña, Niño y Adolescente, la o el adolescente que incurra en la comisión de un delito responderá de forma diferenciada del adulto; en la jurisdicción especializada y en la medida socio-educativa que se le imponga.Entonces, ¿cómo prevenir que más adolescentes se involucren en pandillas tan violentas y peligrosas como Wender Rap?Urge que los padres asuman plenamente su rol en la educación de sus hijos, no mirar hacia el otro lado mientras el crimen no nos afecte de forma directa y aplicar la ley en su justa dimensión cuanto un adolescente comete algún delito.Es decir, sólo cuando una sociedad asume que el problema de las pandillas es responsabilidad de todos, da el primer paso para proteger a los jóvenes del peligro que ellas representan.


