“No colapsó una casa, sino un pueblo entero”

Se trata del mayor temblor vivido por ese país suramericano en más de tres décadas y que ha causado hasta la noche de este domingo al menos 272 muertos, 2.068 heridos e incalculables daños materiales. El sismo más intenso, con 7,9 grados, tuvo lugar el 12 de diciembre de 1979, afectó...

Se trata del mayor temblor vivido por ese país suramericano en más de tres décadas y que ha causado hasta la noche de este domingo al menos 272 muertos, 2.068 heridos e incalculables daños materiales. El sismo más intenso, con 7,9 grados, tuvo lugar el 12 de diciembre de 1979, afectó también a Colombia y provocó cerca de 800 muertos, la mayoría en las zonas costeras de ambos países.El desolador seísmo del sábado dejó su macabra huella con centenares de casas y edificios destruidos, postes de luz caídos en las calles, escombros esparcidos y miles de personas desconsoladas que se ven impotentes de poder rescatar con vida a sus seres queridos atrapados entre las ruinas.Este es el escenario dantesco que testimonia la desgracia desatada por la naturaleza y que se ensañó con los habitantes de las ciudades afectadas por el potente terremoto que sorprendió a los ecuatorianos, mientras el presidente Rafael Correa se encontraba de visita oficial en la ciudad de Roma (Italia) y tuvo que retornar de inmediato.No obstante, el dramático saldo del cataclismo es todavía preliminar, pese a las horas transcurridas. “Esta cifra desgraciadamente va a aumentar con el pasar de las horas”, advirtió el vicepresidente Jorge Glas, citado por el diario La Razón de España, porque “hay ciudadanos entre los escombros”.La situación resulta muy compleja en el balneario costero de Pedernales, de 55.000 habitantes, la mayoría se dedica a acoger el turismo que llega a sus playas, y donde los equipos de salvamento enfrentan muchas dificultades para socorrer a las víctimas.Otras ciudades fuertemente golpeadas por el seísmo son Manta, de 226.000 habitantes, el segundo puerto marítimo del país y una ciudad en crecimiento con edificios de viviendas en el borde de la playa; y Portoviejo, ubicado en la costa interna en la que viven 280.000 habitantes. La costa, el corazón turístico del país, es la zona más golpeada.El colosal terremoto provocó casi 200 réplicas con magnitudes de entre 2,6 y 5,6 grados que causaron daños materiales incluso en lugares tan alejados como Guayaquil, a 365 kilómetros del epicentro localizado en el océano Pacífico, a una profundidad de 20 kilómetros, a 28 de la costa ecuatoriana y a 173 de la capital del país, Quito.En Guayaquil colapsaron seis grandes estructuras; entre otras, el paso elevado de la avenida Américas, emblema y orgullo de la ciudad. Y en Quito, al menos cinco viviendas y la iglesia de La Magdalena sufrieron daños estructurales y se produjeron cortes en el suministro eléctrico.Un reporte de El País de España precisa que el sismo que golpeó la costa norte de Ecuador es uno de los peores terremotos que ha sufrido América Latina en la última década, después del que en 2007 devastó Perú y dejó alrededor de 600 muertos, el sismo de 2010 que afectó a Chile y cobró la vida de más de 150 personas, y la catástrofe de Haití de ese mismo año, con más de 300.000 muertos.Ahora bien, urge que la solidaridad regional se manifieste en la magnitud del desastre natural que castiga a decenas de miles de ecuatorianos, quienes hoy, más que nunca, requieren del socorro y de la mano extendida de sus hermanos latinoamericanos.El más urgente pedido de auxilio es el envío de rescatistas, ya que hay personas atrapadas en los escombros de los inmuebles colapsados. El dolor es tan intenso como indescriptible, mientras los gritos de auxilio se escuchan por doquier en la voz de niños que gritan y adultos que lloran desconsolados porque vieron morir a algunos de los suyos aplastados por la caída de los edificios.En ese contexto, esta es la hora para socorrer a nuestros hermanos ecuatorianos que viven una tragedia y un dolor muy grande, del que sólo podrán reponerse con la solidaridad de los pueblos que sienten esa desgracia como suya. ¿No lo creen?


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