La diabetes en Bolivia
“En la gestión 2015 se reportaron más de 90.000 casos nuevos de personas que padecen diabetes, en 2014 la cantidad fue de 83.000 y en 2013 de 80.000. Estamos alarmados por este incremento acelerado”, informó Rocabado, citado por el diario La...
“En la gestión 2015 se reportaron más de 90.000 casos nuevos de personas que padecen diabetes, en 2014 la cantidad fue de 83.000 y en 2013 de 80.000. Estamos alarmados por este incremento acelerado”, informó Rocabado, citado por el diario La Razón.Explicó que el incremento de nuevos casos de diabetes se debe a los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física de gran parte de la población, especialmente entre los adolescentes y jóvenes. A ello se suma el incremento acelerado de obesos.Lo más preocupante del caso es que los nuevos casos de diabetes no solamente han sido detectados en personas mayores de 40 años, sino en jóvenes de 20 o menos años, debido principalmente al consumo masivo de comida chatarra, gaseosas y otros alimentos procesados, generalmente sin ningún valor nutritivo.Según datos de 2013 del Programa de Enfermedades Crónicas No Transmisibles del Ministerio de Salud, un total de 800.000 personas padecen de diabetes en Bolivia. No obstante, hasta el 10% de la población estaría afectado por ese mal, es decir, aproximadamente un millón de bolivianos serían diabéticos.La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por presentar altos niveles de azúcar en la sangre (glucemia). De los tres tipos de ese mal, los más recurrentes en Bolivia son del Tipo 1, que es hereditario, y del Tipo 2 adquirido por sedentarismo y malos hábitos alimenticios.Debido al mal funcionamiento del páncreas, quien padece diabetes no puede producir suficiente insulina para que los azúcares se conviertan en energía; el azúcar que no es transformado termina flotando en la sangre y provoca severos daños al cuerpo.Un informe de mediados de 2015 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que las ventas de comida chatarra y de bebidas azucaradas en América Latina se incrementaron en promedio en un 26.7% entre el 2000 y el 2013, lo que repercutió en el aumento de peso corporal entre su población.La OPS señala que mientras en el 2000 el consumo per cápita de gaseosas era de 37.2 litros en Bolivia, en 2013 ese índice subió a 94.2 litros, lo que constituye una tendencia creciente que pone en riesgo la salud de la población que habitualmente consume esas bebidas ultra procesadas.A escala mundial, la Organización Panamericana de la Salud (OMS) estima que 422 millones de adultos sufrían diabetes en 2014, en comparación con los 108 millones de 1980. Es decir, en 34 años poco menos que se cuadruplicó el número de casos. La ingesta frecuente de comida chatarra es dañina para la salud porque no satisface las necesidades nutricionales y genera sobrepeso y obesidad entre los consumidores. Además, sustituye a los alimentos frescos que son la base de una dieta natural y rica en nutrientes.Entre los productos observados por la OPS se encuentran gaseosas, refrigerios dulces y salados, cereales de desayuno, golosinas, helados, bebidas deportivas y energéticas, jugos de frutas y de vegetales procesados, té y café embotellados, pastas para untar, salsas y comidas preparadas.Ahora bien, el incremento de 83.000 a 90.000 nuevos casos de diabetes en un solo año, obliga a las autoridades bolivianas a implementar o en su caso fortalecer políticas y actividades que promuevan el consumo de alimentos sanos para combatir el sobrepeso y la obesidad, dos factores de riesgo por los que es muy probable contraer diabetes e hipertensión. En ese contexto, es vital una alimentación baja en grasas y azúcares, pero que incluya frutas, vegetales y fibra. Es decir, como guía simple de alimentación se sugiere que la mitad de lo que ingerimos en un día sean verduras y frutas, una cuarta parte carbohidratos y otra cuarta parte proteínas y lácteos. No obstante y más allá de las campañas educativas e informativas sobre los riesgos que implican la obesidad y el sobrepeso, es mucho más trascendente para preservar nuestra salud la decisión que asumamos cada uno de nosotros. ¿No les parece?


