Estrés acuático
Durante los recientes años 60, cubría cerca de 66.000 kilómetros cuadrados y contenía 1.000 kilómetros cúbicos de agua. Dos ríos, el Amu Darya y el Syr Darya, alimentaban el lago con unos 65 kilómetros cúbicos de agua cada año.Hoy, sin embargo, la irrigación de extensos campos de...
Durante los recientes años 60, cubría cerca de 66.000 kilómetros cuadrados y contenía 1.000 kilómetros cúbicos de agua. Dos ríos, el Amu Darya y el Syr Darya, alimentaban el lago con unos 65 kilómetros cúbicos de agua cada año.Hoy, sin embargo, la irrigación de extensos campos de algodón ha drenado los ríos, reduciendo la afluencia anual a solamente 1.5 kilómetros cúbicos. Consecuentemente el Aral ha perdido cuatro quintas partes de su volumen y se ha fracturado en dos secciones, dejando atrás un desierto salado.En otra parte del mundo, el lago Chad en África oriental se ha contraído un 5%. En Israel, el retroceso de la orilla del lago Tiberias, también conocido como el mar de Galilea, a veces permite que los propios mortales caminen por donde estuvo el agua una vez.De la misma manera, miles de lagos en China han desaparecido por completo. Las desviaciones de agua de ríos en India y Pakistán que permitieron doblar el área irrigada durante las últimas cuatro décadas, han agotado muchos lagos. En total, más de la mitad de los 5 millones de lagos del mundo están en peligro.En Bolivia uno de los casos emblemáticos en los últimos días es la reducción del nivel de las aguas de la laguna Alalay, pues éstas se redujeron de tres a un metro y medio de altura en los últimos años.La preocupación por la preservación de esta reserva hídrica comenzó luego que miles de crías de peces platinchos y pejerrey que albergaba murieron hace cuatro semanas por la disminución de oxígeno, además de la presencia de sulfatos y algas cianógenas contaminantes en su espejo de agua.Empero ya anteriormente se registró otro caso, pues el Poopó, el segundo lago más grande de Bolivia, después del Titicaca casi se “evaporó”. Hace casi 30 años medía 84 kilómetros de largo por 55 de ancho, tenía una superficie de 4.620 kilómetros cuadrados (km2) y una profundidad de 30 metros. Sin embargo, en diciembre de 2015 se reportó que sólo quedan tres humedales de menos de un km2.Pero la tragedia no para y se extiende ahora a nuestro departamento. Se conoció en los últimos días que en Tarija la falta de precipitaciones pluviales generó que el caudal de agua de la laguna de Tajzara, zona alta del departamento de Tarija, se redujera en un 70 por ciento. Hecho que generó alerta entre las autoridades del municipio de Yunchará y campesinos de la zona.La alcaldesa de Yunchará, Gladis Alarcón, informó que al concluir este primer trimestre del año, la laguna de Tajzara redujo su caudal hasta en un 80 por ciento, a consecuencia de los intensos calores que se registran en la zona y la falta de lluvias, que no se tuvo desde enero de 2016. Dice que de no resolver el asunto las lagunas se secarán en tres meses.¿Qué está sucediendo? De acuerdo a los expertos en el tema, la sequía, una de las consecuencias del cambio climático, ha afectado la vida de las plantas, los animales y humanos; principalmente desde que la demanda de agua para uso humano e industrial sobrepasa la disponibilidad de este recurso natural.La falta de lluvias y precipitaciones produce una sequía meteorológica, la que resulta en sequía hidrológica cuando las reservas de agua disponibles en acuíferos, ríos, lagos y presas caen por debajo de las demandas del planeta. Inclusive, en este tipo de casos puede llegar a convertirse en aridez.El problema de los periodos de sequía es que desarrollan impactos negativos en el medio ambiente, la agricultura, la economía, la salud y finalmente la sociedad. Como por ejemplo: la disminución de la producción agrícola y de la capacidad de carga del ganado, malnutrición, deshidratación, hambruna debido a la perdida de los cultivos alimentarios, migración masiva, daños al hábitat, afectando la vida silvestre en los ecosistemas terrestres y acuáticos.Investigar sobre el tema puede resultar importante para no sólo señalar sino también encontrar medidas de contención y prevención a problemas aún más graves que atentan contra el medio ambiente.No olvidemos que más de 2 mil millones de personas viven en países con estrés crónico por problemas de agua. Mucha gente en el mundo, especialmente en países en vías de desarrollo depende del pescado, los lagos no son solamente son depósitos de agua dulce y de una fuente de alimento, sino también son un hábitat importante para organismos y aves acuáticas.Con todas las ventajas que poseen los lagos sanos, no podemos dejarlos desaparecer, ni en Tarija, ni en Bolivia ni en el mundo.


