Segundos

Pero hay otras veces en las que se detiene, pero tienes que ser astuto para darte cuenta.  De pronto me encontraba ahí, justo en el segundo exacto, en el lugar exacto, todo se había detenido, la naturaleza había decidido estar en armonía conmigo mientras se desahogaba con otros; aunque...

Pero hay otras veces en las que se detiene, pero tienes que ser astuto para darte cuenta.  De pronto me encontraba ahí, justo en el segundo exacto, en el lugar exacto, todo se había detenido, la naturaleza había decidido estar en armonía conmigo mientras se desahogaba con otros; aunque siempre estuvo muy atenta a mis actos pues sabía que después de todo no podía confiar en mi pero, en fin, fuimos uno sólo en un segundo eterno.Después regresé al mismo sitio y todo se encontraba igual pero yo ya no estaba dispuesto a cooperar, era como si ya no me perteneciera a mí o mejor dicho yo ya no le pertenecía a ella. Solamente paso por ahí y siento la necesidad de marcharme, ese segundo eterno ha desaparecido en el caos del tiempo, el recuerdo de aquel momento extrémese a mi alma o lo que sea que me come por dentro pero yo me hago el desentendido. Ahora siento mi cuerpo con mis manos y me doy cuenta de que sigo aquí, trato de explicarme ¿Qué es todo esto?, pero sé que no hay respuesta para aquello, simplemente es una pregunta mal formulada.No puedo soportar mi desincronización con el mundo, de repente no sé qué hacer, uno de los dos le ha fallado al otro pero no me interesa saber quién es el culpable, solamente temo por no saber que se encuentra detrás de mí pero aun así me daré la vuelta, quizás esta vez sea un segundo eternamente finito.


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