El país de los “ninis”

Se trata de la virtual ciudad de los “ninis” que, para colmo, se halla conformada por jóvenes que tienen entre 18 y 24 años. Como es sabido, es la definición que han recibido los jóvenes que “ni” estudian “ni” trabajan.     Según el Informe de Desarrollo Humano del Programa...

Se trata de la virtual ciudad de los “ninis” que, para colmo, se halla conformada por jóvenes que tienen entre 18 y 24 años. Como es sabido, es la definición que han recibido los jóvenes que “ni” estudian “ni” trabajan.     Según el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en el eje central boliviano hay 180 mil “ninis”. Consideremos, muy moderadamente que en otras regiones haya otros 40 mil, entonces podríamos señalar que la cuarta población boliviana la conforman los “ninis”.El informe del PNUD puntualiza que en Santa Cruz se concentran 80.000 de los jóvenes que ni estudian ni trabajan. En cuanto a densidad “uno de 10 jóvenes ni trabaja ni estudia en la región metropolitana de Santa Cruz”. En el caso de La Paz y El Alto, uno de seis es “nini”; en Cochabamba, uno de nueve jóvenes está en esa situación. Este angustiante indicador refleja graves errores en cuanto al desarrollo de políticas económicas, educativas y laborales. Muestra un modelo de desarrollo marcadamente descoordinado y sin fuerza transformadora.Un Estado que hubiese desarrollado una economía productiva de base ancha, sin duda, no se daría el lujo de desperdiciar semejante capital humano. Pero, no, el propio informe, presentado el martes en La Paz, revela que el 70% del empleo en Bolivia corresponde a la economía informal. El resto queda entre los servicios y la economía extractiva que hace al país prácticamente monodependiente, y candidato seguro a crisis recurrentes. Señala, sí, que los ingresos de los trabajadores bolivianos mejoraron, pero no la calidad de los empleos. “Han cambiado los ingresos, pero las condiciones del empleo, es decir, la cobertura, las jornadas extendidas, el no tener AFP, no tener seguro de salud, no tener contrato firmado, no permitir sindicalización nos están mostrando que realmente es una paradoja de mejores ingresos sin mejora en el resto de las condiciones del trabajo”, dijo a la agencia ANF Ernesto Pérez de Rada, coordinador del informe.En ese escenario, ¿debía sorprendernos la existencia de cientos de miles de muchachos “ninis”? No, es más, nuestro Estados, el del “cambio” o los anteriores, han sido siempre “ninis” bajo otras características. Nuestras universidades, al margen de que casi ni estudian y casi ni trabajan, ni investigan ni desarrollan tecnología ni interacción social efectiva.  Los responsables del sistema educativo escolar casi ni enseñan casi ni se forman para enseñar porque básicamente se orientan a asegurar un feudo sindical. ¿Acaso hace unas semanas nomás no se descubrió docentes que enseñan (es un decir) hasta en seis colegios en Tarija? ¿Acaso no se repite el drama de cientos, sí, cientos, de colegios cruceños cuyas totalidades de bachilleres no aprueban el examen universitario de admisión? ¿Acaso no resulta evidente el miedo de las autoridades para que los estudiantes bolivianos sean evaluados por los test internacionales de suficiencia académica?La empresa y la banca privadas ni invierten en educación ni en recursos humanos ni en optimizar sus sistemas organizativos. Optan por la explotación, las trampas legales y la especulación y los compadrazgos con el poder politiquero.    Y los Gobiernos de turno ni desarrollaron industria ni la asimilaron ni la introdujeron. Se dedicaron al extractivismo (sea “socialista” o neoliberal) a la corruptela y al afán de permanencia ad infinitum en el poder. ¿Alguna excepción a todo lo anterior? Quizás, quizás alguna, a ser considerada sin autoengaños.    Así, ¿era de extrañarnos que haya tantos jóvenes “ninis” en el país. Ojalá un día, ojalá pronto, en Bolivia haya otro tipo de “ninis”. Ojalá sean aquellos que ni mientan, ni roben … ni olviden la indignante condición de una consciencia culpable de haberle arruinado la vida al resto.


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