Demanda por el Silala

Por eso y en ocasión de rememorar este 23 de marzo los 137 años de la heroica defensa de Calama, el presidente Evo Morales instruyó a la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar) explorar acciones legales internacionales contra el vecino país por el ilícito y abusivo uso unilateral...

Por eso y en ocasión de rememorar este 23 de marzo los 137 años de la heroica defensa de Calama, el presidente Evo Morales instruyó a la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar) explorar acciones legales internacionales contra el vecino país por el ilícito y abusivo uso unilateral de las aguas manantiales del Silala.La eventual nueva demanda boliviana se sumaría a la interpuesta el 24 de abril de 2013 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), para que este alto tribunal obligue a Chile a negociar con Bolivia una salida soberana al océano Pacífico.La legalidad de esta demanda boliviana se fundamenta en los ofrecimientos formales de presidentes y gobiernos chilenos de negociar el retorno soberano de Bolivia al mar, por lo que nuestro país adquirió derechos expectaticios.El 24 de abril de 2015 y por 14 votos a favor y dos en contra, la Corte rechazó la excepción preliminar presentada por Chile y orientada a que el más alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas se declare incompetente para conocer  la demanda de reintegración marítima interpuesta por Bolivia. Por lo contrario, la CIJ se declaró competente para conocer el fondo de la impetración boliviana.En este sentido, Bolivia reclama la propiedad de las aguas de los manantiales del Silala –ubicados en el noroeste del cantón Quetena, provincia Sur Lípez del departamento de Potosí– porque emanan de fuentes naturales y porque fueron desviadas artíficamente por Chile hacia su territorio.Esas aguas no fluirían hacia ese país si no fueran por los trabajos de canalización que realizó Chile a partir de 1884 sin el consentimiento de Bolivia. Es decir, antes de que el 23 de septiembre de 1908, la Prefectura de Potosí concediera a la empresa Antofagasta Chile and Bolivian Railway Company Limited el uso exclusivo de las aguas del Silala por 99 años.Pero transcurridos 108 años desde aquella insólita concesión boliviana a Chile, las aguas del Silala ya no alimentan al ferrocarril de marras sino que poblaciones chilenas, como Calama y Antofagasta, y decenas de empresas mineras el norte chileno, como Chuquicamata, el más grande yacimiento de cobre del mundo en territorios que fueron bolivianos; se benefician gratuitamente de ellas.Y para no pagar por el aprovechamiento por esos recursos acuíferos, Chile miente al sostener que esas aguas “nunca” fueron desviadas de sus fuentes naturales, sino que se canalizaron “naturalmente” formando el “río” Silala.Es decir, bajo la lógica chilena, el Silala sería “un río de curso natural”, por lo que en aplicación de la Convención de las Naciones Unidas Sobre los Usos no Navegables de Cursos de Aguas Internacionales de 1997,  Chile tendría el derecho a una parte “razonable y equitativa” de las aguas.Es por eso que entonces votó a favor de esa convención y Bolivia se abstuvo. De ahí que Chile cree que no debe pagar por el uso de las aguas del Silala y durante 108 años no pagó ni un solo centavo. Y como si fuera poco, reivindica su derecho de soberanía sobre las aguas que considera “un curso de aguas internacionales”.Pero ante la falacia chilena, Bolivia cuenta con sólidos argumentos históricos, jurídicos y técnicos para demostrar ante cualquier tribunal internacional que las aguas del Silala son enteramente bolivianas.Entre esos argumentos se puede citar que en 1908 el ferrocarril chileno solicitó a Bolivia la concesión de las aguas para alimentar sus locomotoras, técnicamente se demostró que son aguas subterráneas inmovilizadas en territorio boliviano, las aguas del Silala no alimentan un río de curso internacional y, por lo tanto, su uso y explotación es un derecho soberano y exclusivo boliviano. Ahora bien, si Chile pretende validar su tesis de que es un Estado apegado al derecho internacional y que apuesta por la integración latinoamericana, lo correcto es que cumpla su palabra y negocie con Bolivia una salida soberana al mar, pague por el uso y explotación de las aguas del Silala y resuelva todos los temas pendientes con Bolivia. ¿No les parece?


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