El terrorismo golpea el corazón de Europa
El baño de sangre comenzó poco antes de las 08.00 en el aeropuerto de Zaventem, situado a 20 kilómetros del centro de la capital belga. Dos explosiones seguidas destrozaron el hall de la terminal de salidas, al que se accede sin control de seguridad, y con ellas la vida de 14 personas. La...
El baño de sangre comenzó poco antes de las 08.00 en el aeropuerto de Zaventem, situado a 20 kilómetros del centro de la capital belga. Dos explosiones seguidas destrozaron el hall de la terminal de salidas, al que se accede sin control de seguridad, y con ellas la vida de 14 personas. La primera deflagración se produjo entre la cafetería Starbucks y los mostradores de facturación de la compañía Brussels Airlines y la segunda cerca de los de American Airlines. Inmediatamente se hundió el techo y estallaron los cristales.Según señala El Periódico de España, el balance provisional de ese primer atentado terrorista fue de al menos 14 muertos y 92 heridos, muchos en estado grave. La policía belga confirmó luego que dos de los terroristas del aeropuerto eran suicidas, mientras que un tercero, que huyó de la escena, era buscado por los servicios de seguridad.No obstante que las autoridades activaron el plan antiterrorista, ordenaron a los servicios de emergencias dirigirse hacia el aeródromo y evacuaron a cientos de pasajeros a la pista del mismo aeropuerto; en ese momento se produjo el segundo golpe. Eran las 09.11 y una tercera explosión sacudió la estación del metro Maalbeek, en pleno centro de Bruselas, y a apenas algunas cuadras de la sede de la Comisión Europea y del Consejo Europeo. La explosión se produjo en el segundo vagón que quedó completamente destrozado. El balance sangriento: 20 muertos y 106 heridos, 17 de ellos en estado muy grave. Dos ataques coordinados que, según dos comunicados entregados luego a una agencia de noticias, se atribuyó el Estado Islámico, lo que demostraría que pese a la presión policial y las numerosas detenciones de sus miembros, tras los ataques terroristas de Paris que dejaron 130 muertos, los yihadistas mantienen incólume su capacidad de atacar Europa y amenazar con más acciones terroristas.La hipótesis de que el Estado Islámico mantiene su capacidad operativa en Europa, se refuerza porque las fuerzas de seguridad belgas no esperaban un ataque terrorista en un aeropuerto, ya que algunos ideólogos yihadistas habían recomendado a sus ‘células durmientes’ fijar objetivos menos vigilados, menos señalados, como ocurrió en París. Y el aeropuerto de Bruselas no se ajusta a ese modus operandi.Ahora bien, ¿por qué los yihadistas eligieron la ciudad de Bruselas para perpetrar un nuevo ataque terrorista? Una de las razones es que Bruselas no sólo es la capital de Bélgica, es la capital de la Unión Europea, y otra es que al atacar el corazón de Europa el Estado Islámico asestó un demoledor golpe que creó desaliento y desasosiego en el adversario y tuvo la fuerza de paralizar el transporte y las comunicaciones. Es decir, un continente entero quedó tocado y contagiado de miedo ante los ataques terroristas.Además, es muy probable que a consecuencia del ataque se fortalezcan las posiciones ultranacionalistas y antiinmigrantes en varios países europeos, se resquebraje el proceso de integración y triunfen quienes alientan la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea en el referéndum del próximo 23 de junio.No obstante, mientras occidente no admita que la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en 2003 liberó el terrorismo islamista y mientras no frene sus políticas intervencionistas en países como Irak, Libia y Siria –sólo por citar tres ejemplos–, Europa seguirá siendo blanco de ataques terroristas como el que golpeó Bruselas.Para derrotar al terrorismo es ineludible enfrentarlo desde sus orígenes, erradicar la pobreza y el sometimiento que lo alimenta, dejar el discurso de que los occidentales son los buenos y los musulmanes son los malos (ni todos los occidentales son buenos ni todos los musulmanes son malos), respetar el principio de no injerencia y la autodeterminación de los pueblos, y propiciar la democracia allí donde la tiranía engendra odio y violencia.


