Petición de auxilio a un moribundo
Es el presidente Evo Morales invocando la participación de un ente, creado el 8 de diciembre de 2004 bajo el impulso de Hugo Chávez, pero que demoró hasta el 11 de marzo de 2011 para poner en vigencia su Tratado Constitutivo, período en el cual sus más conspicuos “padres” empezaron a...
Es el presidente Evo Morales invocando la participación de un ente, creado el 8 de diciembre de 2004 bajo el impulso de Hugo Chávez, pero que demoró hasta el 11 de marzo de 2011 para poner en vigencia su Tratado Constitutivo, período en el cual sus más conspicuos “padres” empezaron a perder terreno y poder en sus países. Hoy Unasur es casi un fracaso. Los sucesivos retrocesos, traiciones, malabarismos y corrupción de los regímenes bolivarianos, unasuristas, hacen que esa invocación de Morales casi no tenga eco.¿Quiénes podrían escucharlo? Cristina Fernández está fuera de juego. Néstor, su esposo, se puede decir que con su vida se llevó la de Unasur, de la que fue primer secretario General. El uruguayo Mujica cedió paso al ala más conservadora de su partido.En las costas del Pacífico predominan los aliados de la Alianza de ese mismo nombre, la antítesis unasurista, empezando por Bachelet y Humala, ambos con nubarrones de corrupción. Juan Manuel Santos y su continuismo neoliberal, muy dependiente de las políticas estadounidenses y, por lo mismo, fundador de la Alianza del Pacífico, careció siempre de interés en la Unasur. ¿Qué es, entonces, la Unasur hoy? ¿Venezuela con el tambaleante Maduro, Brasil de Dilma y Lula acorralados por las sombras de sus actos pasados? ¿Evo resbalando casi a diario en sus propios errores?El fracaso rotundo de la puesta en marcha del Banco del Sur hace que la Unasur sea un ente sin contenido ni viabilidad porque sus propios creadores fueron incapaces de sustraer del sistema financiero transnacional lo más importante que tenía la región para asegurar la prosperidad de sus pueblos: su multimillonario ahorro, cifrado en más de mil miles de millones de dólares, depositados aún hoy en las más poderosas casas financieras controladas por ese mismo sistema financiero que opera para controlar esa riqueza (¿la historia de Libia, Irak o Afganistán, por ejemplo, no fue lo suficientemente clara para todos esos líderes regionales?).El quinto pilar de la sonora Agenda Patriótica 2025, impulsada por Evo y convertida en Ley del Estado, ordena el imperativo de la soberanía financiera “sin servilismo al capitalismo financiero”. “No podemos ser fieles ni callados prestatarios o clientes miedosos de los bancos mundiales o del FMI. Para liberarnos del yugo del financiamiento colonial debemos fortalecer nuestros instrumentos internos y construir mecanismos financieros internacionales en complementariedad con nuestros países hermanos”, dice el texto. Luego cita entre las metas de la agenda patriótica: “El 2025 Bolivia habrá dejado de depender financieramente de los organismos financieros internacionales que condicionan créditos y donaciones a la protección de intereses y propiedades o inversiones extranjeras y habrá construido en el marco de la cooperación regional y sur—sur, redes y mecanismos internacionales para la provisión de recursos financieros, incluyendo el Banco del SUR, el Banco del ALBA, y otros instrumentos (…) contribuyendo de esta manera a que se rompan las cadenas de la dependencia financiera colonial y logrando la soberanía financiera de los países del sur.”Esas las intenciones. Los hechos son: casi 5.000 millones de dólares en contratos a empresas extranjeras para obras de infraestructura boliviana; 13.500 millones de dólares de las Reservas Internacionales prestados al sistema financiero transnacional, enemigo a muerte de Unasur y Banco del Sur; más del 90% de la inversión pública adjudicada a empresas privadas extranjeras o nacionales sin licitación; el control de la explotación de los recursos naturales no renovables como hidrocarburos y minerales en manos de Petrobras, Repsol, BG, y otras. Falta saber si el escándalo Zapata CAMC nos aportará la lista de los beneficiarios del denunciado “tráfico de influencias” al más alto nivel. ¿Y Lula? ¿No fue él quien bloqueó el nacimiento del Banco del Sur para hacer prevalecer su influencia regional vía la corrupta banca de desarrollo (BNDES)? Mientras las reservas de divisas, nuestro ahorro interno regional, esté en manos del sistema financiero transnacional, el grito de auxilio de Evo pareciera inútil. ¿Hay aún tiempo para reconducir el rumbo? ¿Hay voluntad?


