Indignante réquiem para 6 muertos, ¿en proceso de olvido?
Para probablemente todos quedó claro que su permanencia en el cargo era insostenible y vergonzosa. Como se recordará, Elio tuvo una conducta absolutamente cuestionable cuando se produjo el ataque al edificio de la Alcaldía de El Alto. Aquel 17 de febrero una extraña protesta de juntas...
Para probablemente todos quedó claro que su permanencia en el cargo era insostenible y vergonzosa. Como se recordará, Elio tuvo una conducta absolutamente cuestionable cuando se produjo el ataque al edificio de la Alcaldía de El Alto. Aquel 17 de febrero una extraña protesta de juntas escolares derivó en vandalismo y causó la muerte de seis funcionarios municipales.El hecho, de suyo muy grave, pudo haber sido aún peor. Noticias publicadas a fines de febrero revelaron que, gracias a la acción heroica de algunos técnicos de empresas cercanas, se salvaron decenas de funcionarios. Sin ese factor fortuito se estima que habrían muerto entre 70 y 100 personas. La actuación de Elio en esos hechos resulta por lo bajo polémica. Curiosamente, antes de la tragedia esta autoridad fue vista en las inmediaciones de la Alcaldía. Luego, pese a que tenía como responsabilidad, nada menos que la seguridad pública del Estado, no agilizó la presencia de la Policía. Peor aún, las fuerzas del orden no aparecieron cuando los hechos precipitaban el desastre. Y, para colmo de males, tras la tragedia esgrimió precipitadamente la versión de un autoatentado. Obviamente las críticas le llovieron hasta dentro de su propio partido. Sin embargo, como si se tratase de batir un récord de lo inadmisible, Elio no fue retirado del cargo. Resultaba increíble. En otros casos, por fallas como no conseguir un tractor para un acto festivo, se despidió a autoridades casi en el acto. Pero Elio continuó en su cargo durante más de tres semanas. Vaya uno a pensar en las razones que primaron para semejante continuidad en un caso que implicaba una salida anunciada e irremediable. Pero lo de Elio es sólo una parte del macabro rompecabezas que debe armarse para entender qué pasó en El Alto y hacer justicia. La semana pasada hubo un primer intento de aclaración de hechos en la Asamblea Plurinacional y la conducta de parlamentarios y ediles resultó lamentable. A ojos vista se evidenciaba un extendido cálculo político por parte de todos los actores. La alcaldesa de El Alto, Soledad Chapetón, y los senadores del Movimiento Al Socialismo no pudieron ni llegar al diálogo, a un mínimo análisis. Fue un campeonato de alusiones, inirectas y críticas mordaces. Si hasta el senador Pedro Montes lanzó horas después contra la Alcaldesa un “esa carajito”, señal del nivel en el que cayó el sindicalismo.Hay quienes dicen que el trasfondo de semejante cuadro constituye la actuación de grupos mafiosos en la mega ciudad altiplánica. Salieron tímidamente a la luz nombres de oscuros empresarios que desde hace décadas digitan a juntas vecinales, gremiales y a cuanta autoridad asume el cargo. Por ello, resultó inevitable detener, para calmar aguas, a uno de los peones de aquellas mafias que meses antes había vertido una pública amenaza. A ver, hasta dónde llega la tan devaluada justicia boliviana en semejante cuadro. A ver, dónde surge una autoridad política decidida que quiera honrar la dignidad del cargo y luche por el esclarecimiento pleno de los hechos. Por ahora, lo de Elio y el escandalete de la Asamblea Plurinacional suenan al más triste e indignante réquiem para la nueva tragedia alteña.


