Una mafia en la FIFA
El máximo organismo del fútbol mundial –que ahora preside el suizo Gianni Infantino– señaló que 39 ex miembros de la FIFA y otros oficiales de fútbol perseguidos por la justicia acusados de corrupción, deberán devolver “decenas de millones de dólares” que se embolsaron...
El máximo organismo del fútbol mundial –que ahora preside el suizo Gianni Infantino– señaló que 39 ex miembros de la FIFA y otros oficiales de fútbol perseguidos por la justicia acusados de corrupción, deberán devolver “decenas de millones de dólares” que se embolsaron ilegalmente.Una de las denuncias, respaldada por documentos oficiales, desvela que Sudáfrica habría pagado al menos 10 millones de dólares en sobornos para obtener los votos necesarios y ser designada sede del Mundial de Fútbol 2010, tal como finalmente ocurrió.Un despacho de la agencia Efe indica que la FIFA, que se declara en dicha documentación “víctima”, presentó una solicitud de restitución a la Oficina del Procurador de Estados Unidos y a la Oficina de Libertad Condicional de Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York para que exija la indemnización.La impetración sostiene que 41 ex funcionarios de la FIFA, y de otras organizaciones de fútbol, han sido involucrados en la investigación que está en curso por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.Ahora bien, según Infantino, los acusados abusaron de los puestos de confianza que tenían en la FIFA y en otras organizaciones internacionales de fútbol y causaron daños graves a la propia FIFA, a sus asociaciones afiliadas y a la comunidad del fútbol.El dinero que se embolsaron pertenecía al fútbol mundial y estaba destinado para el desarrollo y la promoción del más popular de los deportes; por eso la FIFA, como órgano rector del fútbol mundial, demanda que ese dinero esté de vuelta y sin importar el tiempo que sea necesario.El nuevo máximo dirigente del fútbol mundial, Gianni Infantino, fue electo en el cargo el pasado 26 de febrero, no sólo para relevar a su predecesor, Joseph Blatter –quien se encuentra imputado por la justicia suiza– sino para devolver a la FIFA la credibilidad y confianza que alguna vez tuvo.El escándalo de corrupción en la FIFA estalló el 27 de mayo de 2015 tras cuatro años de investigaciones por parte de la Federal Bureau of Investigation (FBI) sobre presuntos hechos ilegales en los que habrían incurrido altos cargos del fútbol mundial desde 1991.La actual dirigencia de la FIFA cree que decenas de millones de dólares fueron desviados a través de sobornos, comisiones ilegales y esquemas corruptos llevados a cabo por los acusados. Esa cantidad es probable que aumente a medida que la investigación continúe.La FIFA exige la restitución del dinero que los acusados se embolsaron para enriquecerse, así como los sueldos, prestaciones y bonos que percibieron durante su permanencia en la entidad y en otras organizaciones del fútbol. También reclama una indemnización por los daños causados debido a sus acciones sobre la marca FIFA y su reputación, su propiedad intelectual y sus relaciones de negocios.Ahora bien, ¿por qué funcionarios que cobraban millonarios sueldos por ser parte de la FIFA o de confederaciones del fútbol se involucraron en hechos de corrupción?Debido a la codicia. Según información de la FIFA, el ex presidente Joseph Blatter– cobró sólo en 2015 la friolera de 3,7 millones de dólares, lo que supone una media de más de 300.000 dólares al mes; en tanto que el ex secretario general, Jerôme Valcke, el año pasado recibió 2,17 millones de dólares. Sólo para citar dos ejemplos.Entonces, los hechos desnudan que en los últimos años una administración mafiosa se apoderó de la FIFA y sus tentáculos alcanzaron a varias confederaciones, como la sudamericana, y federaciones del fútbol, como la boliviana.En ese contexto, es totalmente justificado que los corruptos –si la justicia demuestra su culpabilidad– devuelvan el dinero que estaba destinado a construir campos de fútbol, no mansiones ni piscinas; para comprar equipos de fútbol, no joyas y automóviles; y para financiar la cantera y el desarrollo técnico de jóvenes futbolistas, no para suscribir lujosos estilos de vida.


