Pandillas y sociedad

a quienes golpearon brutalmente antes de despojarlos de sus pertenencias. El ataque premeditado fue parte de un rito de iniciación pandillera de una joven.Seguramente los acusados nunca imaginaron que una cámara de seguridad captaría el atraco y permitiría a las autoridades policiales y del...

a quienes golpearon brutalmente antes de despojarlos de sus pertenencias. El ataque premeditado fue parte de un rito de iniciación pandillera de una joven.Seguramente los acusados nunca imaginaron que una cámara de seguridad captaría el atraco y permitiría a las autoridades policiales y del Ministerio Público identificarlos como autores del criminal asalto ocurrido en la calle Montevideo, con todas las agravantes del caso.Transcurridos 17 días, la Policía arrestó a 23 miembros de la pandilla ‘Cartel Family’, de los que cuatro fueron enviados a dos penales paceños con detención preventiva, mientras que 19 se beneficiaron con medidas sustitutivas por ser menores de edad o, en su caso, liberados por no haber participado del hecho delincuencial.En ese sentido, Diviana Alejandra P. O, de 20 años de edad, fue remitida a la Cárcel de Mujeres del barrio de Miraflores de la ciudad sede de gobierno; Yésica S. P. (17), Adrián Gabriel V. A. y Yamil Andrés C. internados en el Centro de Rehabilitación de Calahuma, ubicado en la jurisdicción del municipio de Viacha.Entre otros delitos, los sospechosos fueron imputados por el Ministerio Público por los presuntos delitos de robo agravado, lesiones graves y leves, y asociación delictuosa. Según una versión del diario La Razón, otro de los sospechosos: Boris Alexander A. M. (18) no solo participó en el asalto y brutal golpiza, sino que cuando fue aprehendido se encontró en su casa a una joven desaparecida el 9 de marzo pasado. El sujeto y su madre, quien tenía conocimiento de la convivencia, fueron detenidos y serán imputados por el presunto delito de tenencia ilegal de menor de edad. Además, al sindicado se le atribuyen los delitos de robo agravado y lesiones graves, ya que fue identificado como el sujeto que le rompió el brazo a la joven atracada el 27 de febrero. Según el artículo 261 del Código Niña, Niño y Adolescente del 17 de julio de 2014, la o el adolescente que incurra en la comisión de conductas punibles tipificadas como delitos en el Código Penal y en leyes especiales, responderá por el hecho de forma diferenciada del adulto. Es decir, en la jurisdicción especializada y en la medida socio-educativa que se le imponga. Es innegable que existen muchas razones por las cuales los adolescentes se unen a las pandillas. A menudo, sienten que no tienen poder y una pandilla tiene poder, y al ser parte de ella, el adolescente obtiene poder.Además, la brecha entre los deseos materiales de los adolescentes y su capacidad de obtener dinero es a menudo enorme y como resultado muchos se involucran en la venta de drogas y sexo. Es verdad que las pandillas con frecuencia brindan a los adolescentes un sentido de pertenencia y esto es a menudo muy importante para él o ella, en particular si proviene de un hogar en donde no se siente apreciado. Y una de las causas del comportamiento violento de los jóvenes que integran una pandilla son los maltratos físicos y psicológicos sufridos en la infancia, el ambiente social en el que viven y muchas veces por el rencor que sienten hacia los demás, producto de la desintegración familiar o la falta de control de sus padres.En ese contexto, el gobierno admitió que ‘Cartel Family’ es una de las 700 pandillas que operan en el país, y más de 100 en la ciudad de La Paz y El Alto, y siembran zozobra entre la población.Ahora bien, ¿cómo podemos prevenir que más adolescentes se involucren en pandillas tan violentas como el ‘Cartel Family’ o en otras mucho más peligrosas?Fomentar políticas para que los adolescentes se sientan parte del sistema, los padres asumir su compromiso con la educación de sus hijos, no mirar hacia el otro lado mientras la actividad de las pandillas no nos afecte de forma directa, y que la fuerza de la ley trate a los adolescentes con comprensión, pero haciéndose visible a la vez. Es decir, sólo cuando nuestra sociedad asuma que el problema de las pandillas es responsabilidad de todos, se habrá dado el primer paso para proteger a nuestra juventud del peligro que representan. ¿No les parece?


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