Hacer periodismo en estos tiempos

Mi primera reacción ha sido decir que es difícil por las limitaciones económicas de los medios independientes y por las constantes presiones a las que están sometidos. Sin embargo, luego lo pensé mejor y dije que estaba resultando fácil hacer periodismo porque el Estado está atravesando...

Mi primera reacción ha sido decir que es difícil por las limitaciones económicas de los medios independientes y por las constantes presiones a las que están sometidos. Sin embargo, luego lo pensé mejor y dije que estaba resultando fácil hacer periodismo porque el Estado está atravesando por tal grado de descomposición que allá donde aprietas salta la pus.Es más, los medios independientes se están convirtiendo en una especie de comisaría donde la gente, indignada por los sucesos, acude a presentar su queja o su denuncia. El abuso de poder, el despilfarro, la corrupción, la falta de coherencia llegan a los medios, a veces de forma anónima, otras veces con nombre y apellido del denunciante.Que Gabriela Zapata compró al contado un vehículo de más 100 mil dólares, que en Yungas construyeron un puente que no conduce a ninguna parte, que tal jefe policial agredió a tal ciudadano, que aquel juez y aquel fiscal piden plata para hacer justicia, que cierta carretera está poblada de baches y acaba de ser inaugurada, que en tal ministerio están obligando a hacer campaña, que tales empresarios chinos están violando las leyes laborales… Denuncias de ese tipo llegan a diario a las mesas de redacción y, a estas alturas, lo que faltan son periodistas y recursos para procesarlas con prontitud, precisión y calidad periodística.La gente acude a los medios cansada de buscar justicia en las instituciones del Estado, sin encontrarla y con la esperanza de que, al hacer público el caso pueda conseguir, al menos, un resarcimiento moral.Los medios no alcanzan, ni siquiera, a procesar esas denuncias y menos se plantean complejas y largas investigaciones para descubrir tal o cual caso de corrupción. Por ese lado, hacer periodismo se ha convertido en un oficio fácil.Por eso, los poderosos no quieren que existan medios de comunicación independientes y, precisamente por eso, es tan necesario que existan.En estos tiempos, además, los medios de comunicación se han convertido en ese punto medio entre el poder que quiere ocultarlo todo y las redes sociales que quieren publicarlo todo.La fórmula funciona más o menos de la siguiente manera. El poderoso comete un abuso y, de inmediato, las redes sociales publican la información, pero sucede que en muchos casos, esa información circula distorsionada, exagerada, reducida o aumentada.Los medios, que viven de su credibilidad y que no pueden rifarla por una pipoca, se toman un poco más de tiempo que las redes, a veces tardan dos o tres días, pero finalmente verifican la información antes de su publicación, buscan una contraparte y descartan la basura.Excepciones existen. Errores también. Lo importante es que la buena fe guíe al periodista y que la intencionalidad solo esté enfocada al servicio a la sociedad.*es periodista,  Twitter: @meryvaca


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