El camino correcto
El procurador General del Estado, Héctor Arce, aseguró desde esa ciudad que de la reunión participaron “la totalidad de los abogados internacionales que asesoran a Bolivia”, que los resultados han sido “altamente favorables” para la estrategia marítima boliviana y anunció que se...
El procurador General del Estado, Héctor Arce, aseguró desde esa ciudad que de la reunión participaron “la totalidad de los abogados internacionales que asesoran a Bolivia”, que los resultados han sido “altamente favorables” para la estrategia marítima boliviana y anunció que se continuará trabajando en las posibles hipótesis que podría contener la contra memoria chilena.Los asesores legales del gobierno chileno trabajan en la contra memoria que presentarán ante la Corte de La Haya para intentar desvirtuar los argumentos jurídicos e históricos de la demanda boliviana que busca que el más alto tribunal de las Naciones Unidas obligue a Chile a honrar sus compromisos de negociar con Bolivia una salida soberana al océano Pacífico.El 24 de septiembre de 2015 y un histórico fallo, por 14 votos a favor y dos en contra, la Corte Internacional de Justicia rechazó la excepción preliminar presentada por Chile, y se declaró competente para conocer el fondo de la demanda boliviana interpuesta el 24 de abril de 2013.Ese fallo, que se constituyó en la primera victoria de la diplomacia boliviana, permitió que la Corte retome el juicio inicial del litigio presentado por Bolivia para posteriormente fijar el 25 de julio de 2016 como el plazo inexcusable para que Chile presente su contra memoria a los argumentos bolivianos.“La Corte concluye que los asuntos en litigio no son asuntos ya resueltos por arreglo entre las partes, ni por laudo arbitral, ni por decisión de un tribunal internacional, ni tampoco por asuntos regidos por acuerdos en vigor a la fecha de la formalización del Pacto de Bogotá”, señaló ese alto tribunal.De esta manera, la Corte desestimó de manera absoluta la tesis chilena que planteaba que todos los puntos de la demanda marítima boliviana fueron resueltos por ambos países con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1904.Además, ese fallo fue un tácito reconocimiento de que entre ambos países sí hay asuntos pendientes y que el más trascendente de ellos es la solución negociada de la mediterraneidad impuesta a Bolivia y su retorno a las costas del océano Pacífico.Por ello mismo, no sólo es totalmente pertinente sino imprescindible que la unidad boliviana en torno a la demanda de reintegración marítima se mantenga, se fortalezca y se inmunice contra todo intento descabellado de contaminarlo con intereses espurios de la política interna.En este contexto, es de interés nacional que los resultados negativos que cosechó el oficialismo en el referéndum constitucional del pasado 21 de febrero –cuando la mayoría de los bolivianos (51,3%) rechazó una nueva postulación presidencial del actual mandatario Evo Morales–, no erosionen la sólida posición marítima boliviana ante la Corte Internacional de Justicia.Por eso es trascendente que el vicepresidente Álvaro García Linera haya asegurado el pasado lunes que los portavoces de la demanda marítima y el denominado bloque marítimo se mantienen firmes y no hay motivos para debilitarse.La autoridad realizó esa afirmación al ser consultado sobre el futuro y situación del portavoz de la demanda marítima, el ex mandatario Carlos Mesa (2003-2005), enfrentado políticamente, desde antes del referéndum, con el presidente Morales.“Tenemos nuestros voceros para Europa, Estados Unidos y para el mundo, siguen los ex presidentes, el bloque marítimo boliviano, además de autoridades y ex autoridades, organizaciones sociales, todo en general se mantiene firme y no tiene por qué debilitarse”, indicó.Ahora bien, lo correcto es que el equipo jurídico de la demanda marítima boliviana trabaje –como lo hizo hasta ahora– sin ningún tipo de interferencia política partidaria, porque la tarea que tiene entre sus manos no sólo afectará a las generaciones presentes sino al futuro de la nación boliviana.Por eso, inmunizar la demanda de reintegración marítima de la contaminación política partidaria es el camino correcto. ¿No les parece?


