La Policía que nos protege

La Policía asegura que el adolescente conducía un auto robado cerca de la esquina de las calles Lorena y Sexta, en Boyle Heights, cuando una patrulla lo siguió y en la entrada de una cochera ocurrió un tiroteo. “Mi hijo no podía morir así” llora su padre, un inmigrante originario de la...

La Policía asegura que el adolescente conducía un auto robado cerca de la esquina de las calles Lorena y Sexta, en Boyle Heights, cuando una patrulla lo siguió y en la entrada de una cochera ocurrió un tiroteo. “Mi hijo no podía morir así” llora su padre, un inmigrante originario de la Ciudad de México, mientras los policías no son investigados. “Salgo y veo al policía jalando el cuerpo de tu hijo y lo puso afuera. Y le grité: ¿por qué haces eso si ya lo mataste?’”, le contó un vecino al señor Méndez.En otra parte del mundo, escogiendo al azar. En junio de 2014 tres policías violaron a una mujer en una comisaría del norte de la India después de que ésta acudiera al lugar para solicitar información sobre su marido, que había sido arrestado por poseer una pistola. Pero ya dando un giro de 180 grados al globo terráqueo. En Bolivia, el pasado 3 de febrero el comandante de la Policía Regional de Llallagua en el norte de Potosí fue aprehendido después de que familiares de una de sus subalternas de 23 años lo acusaran de abusar sexualmente de la joven. Según la denuncia, el jefe policial acosaba a la muchacha y cuando ella no accedía a sus exigencias era castigada con arrestos.Sin embargo, sumergiéndonos más en el mapa, nos damos cuenta que el abuso policial tocó a Tarija de manera escalofriante, pues tres policías violaron “por turnos” a una muchacha a quien, según la víctima, trataron de asesinar tras el ultraje.  El delito —según la relación de los hechos— fue cometido la noche del miércoles 2 de marzo. La muchacha se dirigía a su casa en un taxi. Eran cerca de las 23.00 cuando fue interceptada por una patrulla, en la que se encontraban tres uniformados.Argumentando una infracción, los miembros de la Policía hicieron detener el motorizado y obligaron a la joven a abordar el vehículo policial. Luego, se dirigieron a un lugar alejado donde, según la víctima, la violaron por turnos y luego intentaron asesinarla. El informe forense corroboró el abuso sexual y hoy dos de los tres policías que cometieron el delito están detenidos. Empero, si agitamos el avispero, en Bolivia los casos suman. En los últimos 12 meses, al menos 14 agentes policiales han sido aprehendidos por este delito. El martes, tres policías fueron remitidos al penal de San Pedro de Oruro, imputados por la violación de una joven de 19 años, a la que presuntamente drogaron.En diciembre de 2015, un instructor del Grupo de Apoyo Civil a la Policía fue capturado en Cochabamba por el abuso sexual de un adolescente de 17 años. Un mes antes, otros dos uniformados fueron remitidos a la cárcel de San Pablo de Quillacollo por la violación de una mujer.En agosto de ese año, cinco agentes de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales de Cochabamba fueron sentenciados a 16 años de reclusión por abusar a una joven discapacitada.Todos estos casos han manchado al verde olivo y, aunque parezca mentira, hoy esta institución es una de las que más problemas tiene con la justicia, pues incluso es la más denunciada por hechos de vulneración a los derechos humanos. Más aun, la frecuencia con que la Policía es objeto de controversia e incluso de imputación judicial indica que algo está fallando en la dirección del cuerpo a la hora de garantizar el necesario autocontrol y la protección a los ciudadanos, hoy el descrédito ha inundado a la institución del orden.Cuando Carlos le dijo a su madre que quería ser policía, ésta se asustó mucho y creía que su primogénito tenía un serio problema de maldad, situación similar sucedió cuando Fabiana le dijo a su padre que se casaría con un policía. “Te va a matar a tiros en un arranque de celos”, le dijo. Éstas son frases que por hechos como los sucedidos se han convertido en el repetir cotidiano.  Lo cierto de todo es que la  Policía, aquella que “nos protege” y que tiene un contacto directo con el daño que causa el crimen en la sociedad, ha vulnerado su misión esencial y además ha incurrido en una inaceptable falta de ética y de moral. Y, aunque el daño ya está hecho, hoy se impone una rectificación urgente.


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