Trata y tráfico

Esos anuncios son gritos dramáticos y mensajes desesperados en busca a la más mínima pista que les permita ubicar a sus seres queridos y así recuperar la tranquilad que les fuera arrebatada, en la mayoría de los casos, por delincuentes dedicados a la trata y tráfico de personas.El caso de...

Esos anuncios son gritos dramáticos y mensajes desesperados en busca a la más mínima pista que les permita ubicar a sus seres queridos y así recuperar la tranquilad que les fuera arrebatada, en la mayoría de los casos, por delincuentes dedicados a la trata y tráfico de personas.El caso de la desaparición de personas volvió a ser noticia este miércoles, tras que la Defensoría Municipal de la Niñez del Gobierno Municipal de La Paz iniciara acciones legales en contra la empresa de transporte El Dorado y otro proceso penal en contra de una persona de 21 años que habría secuestrado y violado a una adolescente.Según la Agencia Municipal de Noticias (AMN), la directora de la Defensoría, Consuelo Tórrez, señaló que la empresa de transporte El Dorado será procesada por la venta de dos pasajes La Paz - Santa Cruz a un hombre, quien viajó a Santa Cruz en compañía de una menor de 16 años sin la respectiva autorización de sus padres o tutores.Además, Tórrez sostuvo que el presunto secuestrador será sometido a otro proceso penal acusado por el delito de estupro, entre otros.La menor, quien había sido reportada como desaparecida el 2 de marzo por sus familiares, fue hallada al día siguiente en una casa de la capital cruceña en compañía de Cristian Ricardo G., de 21 años de edad, el joven que compró los pasajes. En su defensa, éste aseguró que la muchacha no fue forzada a viajar.“En este caso específico la responsabilidad es de la empresa El Dorado, ellos no pueden vender un pasaje sin la autorización del formulario de viajes o la presentación del carnet de identidad”, aseguró Tórrez.Ahora bien, más allá de las circunstancias en las que habría ocurrido el secuestro y el posterior estupro de la adolescente, cuyo esclarecimiento está en manos de la justicia, lo cierto es que los casos de desaparición de personas son constantes y ninguna familia boliviana se siente segura.Datos del Viceministerio de Justicia desvelan que en Bolivia, de 1.330 causas abiertas por trata y tráfico de personas entre 2012 y 2015, solo 184 llegaron a juicio y apenas 12 (1,36%) culminaron con sentencia. Las cifras desnudan la gran ineficiencia estructural del Órgano Judicial.Además, durante 2014 se presentaron 3.783 denuncias sobre desaparición de personas, aunque 2.283 fueron encontradas luego. Es decir, de 1.500 no se pudo establecer su paradero y lo más probable es que fueron víctimas de bandas dedicadas a la trata y tráfico de personas.En el caso que comentamos ¿por qué las autoridades de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia, de la Policía Boliviana y los administradores de la empresa El Dorado no cumplieron su deber de exigir la autorización paterna para que una adolescente viaje, acompañada de un extraño, de La Paz a Santa Cruz?La Ley Integral Contra la Trata y Tráfico de Personas obliga hacer controles migratorios de ingreso, salida y permanencia del territorio boliviano de personas nacionales y extranjeras, en especial de niños, niñas y adolescentes; y su artículo 36 exige que la Policía y la Fiscalía hagan verificaciones incluso en los peajes y puestos de control policial en las carreteras.Además, según el artículo 188 del Código Niña, Niño, Adolescente, una de las atribuciones de las defensorías municipales es verificar en las terminales terrestres y aéreas la documentación legal pertinente de los niños y adolescentes en el caso de viajes nacionales. Empero, estas obligaciones no fueron cumplidas por los funcionarios de ambas instituciones, porque para muestra basta un botón.La intempestiva desaparición de un ser querido rompe la tranquilidad familiar y es tan dura como la misma muerte. Por eso, es imperativo que las autoridades cumplan y hagan cumplir la ley, porque al hacerlo no sólo protegerán a otras familias del peligro de la trata y tráfico de personas, sino a su misma familia.


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