Por qué informar sobre el hijo secreto de Evo Morales
En el otro extremo, hay quienes sólo se ocupan del hijo del Presidente y de un pequeño acto irregular de uso indebido de oficinas del Ministerio de la Presidencia para evitar que se toque el tema central, referido a los contratos millonarios de la empresa china Camc y el presunto tráfico de...
En el otro extremo, hay quienes sólo se ocupan del hijo del Presidente y de un pequeño acto irregular de uso indebido de oficinas del Ministerio de la Presidencia para evitar que se toque el tema central, referido a los contratos millonarios de la empresa china Camc y el presunto tráfico de influencias. En este otro lado de la acera se encuentra el Gobierno.Ninguno de los extremos parece ser saludable, si se toma en cuenta que un asunto está ligado al otro.Hacer cobertura informativa del niño y la relación sentimental de Evo Morales con Gabriela Zapata es importante porque al país le interesa saber si el presidente Morales es un hombre íntegro, honesto y responsable. La vida privada del Presidente deja de serlo porque esa ética doméstica trasciende al ámbito público. Un hombre que miente en su vida privada también podría ser capaz de mentir en los asuntos públicos. A la inversa, un buen ser humano lo es en todos los escenarios.Es cierto que se han registrado excesos en la publicación de nombres y hasta certificados de nacimiento, sin embargo, eso no puede llevarnos al extremo de separar el ámbito privado del público como si estuviéramos hablando de dos personas diferentes.Por otro lado, la existencia o muerte del niño es fundamental en la cobertura informativa porque a través de ese dato se podría establecer si el presidente Evo Morales pudo haber beneficiado, desde su cargo, a un familiar directo. Sin embargo, el uso indebido de influencias no necesariamente se refiere a parientes, sino, a terceras personas en general. Como se puede colegir, los dos temas son importantes y complementarios. Lo que parece estar demás es el caso descubierto, de pronto, en el exdespacho de la primera dama, con acusaciones de uso indebido de oficinas públicas, el aventón que le daban a Gabriela Zapata en un vehículo oficial y hasta un depósito bancario en su cuenta. Este caso ha servido para encasillar a Zapata y a su entorno entre los malos y exhibir al presidente Morales como una víctima de una tramoya opositora y hasta de una gigantesca mentira relacionada con la vida de su hijo. El oficialismo ha acusado a los medios de comunicación de estar violando los derechos del niño, ya sea que esté vivo o muerto, en el afán de darle cobertura al caso. Sin embargo, en los últimos días, quienes más se han referido a este asunto han sido miembros del Gobierno, la familia materna y el padre, es decir, el presidente Morales.Hay una diferencia muy grande entre afirmar categóricamente que el niño ha fallecido en 2007 y decir, casi un mes después, que en realidad le comunicaron que el pequeño murió, lo que deja abierta la posibilidad de que esté vivo, tal como señala la familia materna.Precisamente, por las dudas que se tienen al respecto, se debe esclarecer si realmente el Presidente creyó que su hijo estaba muerto o si estuvo al tanto de que estaba vivo, pero, al fragor de la campaña electoral prefirió contar la historia de la muerte. En cualquiera de los dos casos queda como un ser humano indolente.*es periodista


